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Con sabor a mar

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El origen marinero de Nigrán.

Nigrán tiene sabor a mar y Panxón, su puerto pesquero, sabe conservar su propia identidad pese a la proximidad de Vigo y Baiona.

 
Siete y media de la mañana. Todavía no se ha marchado la luna y el ?Mar Novo? atraca ya en el puerto de Panxón con el tiempo justo para la subasta de las ocho... Otra noche en vela reflejada en las caras de los marineros que hoy no han tenido una buena jornada de pesca. Antes las cosas eran distintas. El trabajo duro, la escasa seguridad a bordo y la incomunicación con tierra se compensaban con cajas rebosantes de pescado. Zalo tiene sólo 24 años y no recuerda aquellos tiempos, pero lo sabe porque le gusta escuchar a los viejos lobos contar cómo eran las cosas entonces. En aquellas primeras décadas del siglo pasado Panxón no era más que una pequeña bahía de pescadores con un muelle donde atracaban muy pocos barcos que todavía no llevaban motor. A Lekes le da la impresión de que todo aquello sucedió hace siglos. Él se echó a la mar con tan sólo diez años. Conoce la pesca de bajura y la de altura y después de 55 años de oficio. Su este rostro surcado por el sol y la salitre no se cansa de ver el mar. Con 78 años y ya retirado, Lekes no pasa un solo día sin acercarse al puerto.Le gusta darse una vuelta, saludar a los amigos y bogar con aire nostálgico en cualquier chalana amarrada a puerto. Cuando se levanta temprano se acerca a la venta, no a la subasta oficial. La grande se hace en Baiona, donde está la cofradía, pero a Lekes le gusta ir a echar un vistazo y recordar viejos tiempos. Hay tantas cosas que podría contarle a los jóvenes como Zalo...
Los marineros de Panxón se dedican exclusivamente a la pesca de bajura y no navegan mas allá de la frontera marítima que marcan las Islas Cíes pero aún así tienen historias que lamentar. Ojalá el mar no volviese a segar nunca una vida, y fuese tan generoso con estos pescadores como lo es a veces con las mariscadoras de la Ensenada da Foz. Son casi 50 mujeres perfectamente organizadas en torno a la agrupación de mariscadoras de Baiona. Salen a la almeja fina y babosa, al berberecho y al relojito, pero lo que de verdad les gustaría volver a encontrar en la playa es la cadelucha, una almeja muy especial que desde hace un par de años no se deja ver. Mientras pasan las vacas flacas, estas mariscadoras están pensando en recoger algas. Saben que es un producto que empieza a tener demanda y que sería un buen complemento para sus economías.


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