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La Fe y la Piedra

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La Catedral mindoniense guarda innumerables tesoros en su interior.

El poder eclesiástico ha escrito buena parte de la historia de Mondoñedo en letras de piedra. Y ha sido esa caligrafía primorosa la que ha dejado en la capital de la diócesis joyas patrimoniales como la Catedral, declarada Monumento Nacional en 1902.

 
Fue edificada a principios del siglo XIII, época de la que data su estilo, románico cisterciense, aunque con el paso del tiempo ha tenido varios aumentos, la mayor parte de ellos barrocos. En su interior, sobrio e imponente, podemos admirar una gran confluencia de estilos. Desde unas maravillosas pinturas murales que datan del siglo XIV hasta un coro de estilo gótico flamígero. Mención especial merecen sus capillas. En la del Santísimo Sacramento se custodia una figura de la Virgen, conocida como la “Inglesa”. Se trata de una talla de 1555 que fue trasladada desde la catedral londinense de San Pablo, en tiempos de la Contrarreforma. Otra capilla, de 1631, está presidida por una figura de Santa Ana con la Virgen niña que tiene la misma procedencia. La capilla conserva un mural con la efigie de sus benefactores, Don Álvaro Pérez Osorio y Doña María, Marquesa de Miranda, que eligieron ese emplazamiento privilegiado como última morada terrenal. Pero no son los únicos tesoros que guarda la Catedral mindoniense. En su interior se encuentran las dependencias del Museo diocesano desde 1968. En él podemos visitar la antigua capilla de San Ignacio de Loyola, la capilla plateresca de la Concepción o la de Nuestra Señora de la Corona Franciscana, del siglo XVIII. Esta profusión de estilos ornamentales tiene continuidad en la capilla episcopal del siglo XII y el despacho del siglo XVI. A través del claustro catedralicio se accede a nuevas dependencias del museo. Se trata de dos grandes salones góticos en los que admiramos los grandes arbotantes de la Catedral, que hasta el siglo XVI estuvieron al descubierto. Albergan innumerables objetos que desde hace unos años reclaman mayor espacio y quizá mejores atenciones. Libros corales, retablos antiquísimos, una imprentilla que habla del esplendor cultural de Mondoñedo y una importante colección de lienzos, además del dormitorio del Obispo Luján, del siglo XVI. Piezas de valor incalculable y curiosidades como la colección de zapatos de los obispos junto con las capas pluviales de Sus Ilustrísimas, dan cuenta de la importancia de este museo y la necesidad de promover el conocimiento de este recinto que todavía es un gran desconocido. Pero si de Fe estamos hablando, no podemos pasar por alto la visita al Seminario de Santa Catalina, que fue el primer centro de formación de religiosos de Galicia y el tercero de España. Sus orígenes datan del siglo XVI, aunque el edificio actual, de estilo neoclásico, presenta el aspecto de una reforma llevada a cabo en el XVIII. En la actualidad, además de proseguir en sus funciones de seminario, es un centro de enseñanza al que acuden jóvenes de toda la comarca. Continúa así su vocación docente, heredada de los tiempos en los que fue Colegio de Gramática dependiente de la Universidad Compostelana. Sin duda, su mayor bien es la biblioteca que alberga unos 25.000 volúmenes de obras de derecho, historia, filosofía y teología. Cada año recibe además innumerables visitas de estudiantes de toda Galicia que admiran su colección de incunables, entre los que destacan una Biblia políglota y el tercer ejemplar que se conserva en el mundo de la “Vida de San Francisco”. El Seminario ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, y ya que el número de vocaciones sacerdotales no vive sus mejores momentos, parte de sus dependencias se han transformado en una sencilla y acogedora hospedería. Es un alojamiento ideal para disfrutar de la paz de Mondoñedo y de los frutos de la unión de la fe y la piedra.


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