Mapa de recursos


Villa fluvial

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

Quizá sea el río Umia, a su paso por Caldas, el elemento más singular del paisaje de la villa, en el corazón del valle del Salnés.

Caldas puede presumir de tener uno de los mejores ríos urbanos de Galicia. La hermosura de sus riberas, en pleno centro, nos promete un paseo inigualable. Un paseo en el que nos encontramos con el gran Parque-Jardín de Caldas.

 
Es al Umia a quien debemos agradecer la belleza de sus rincones, pues uno de los orgullos de Caldas es el de ser Villa Fluvial. Un orgullo que se ha convertido en todo un lema del municipio, que celebra así la bendición de ser bañado por uno de los ríos más importantes de Galicia. Pero como todos los caldenses saben, el Umia en ocasiones no ha sido tan generoso. Por desgracia a veces ha sido noticia de primera plana en los medios informativos por sus desbordamientos que acarrearon no pocas molestias y pérdidas incalculables para los vecinos. Quizá venga el embalse de A Baxe, en la parroquia de San Andrés de Cesar, a solucionar el problema de las inundaciones de Caldas. Pasado el embalse, el Umia llega a su tramo más espectacular. Junto a las ruinas de una antigua fábrica de luz, indicador del aprovechamiento de la fuerza del río desde antaño, se encuentra la famosa fervenza de Segade. Es una postal paradisíaca que llama poderosamente la atención. Un salto de agua que se desliza con ímpetu y vigor en un lecho de piedra. Río abajo, la cuenca fluvial sortea formaciones rocosas, creando piscinas naturales de formas caprichosas. Y es que el agua siempre sorprende con su versatilidad, con su asombrosa capacidad para regalarnos imágenes que no os dejarán indiferentes y nos seducirán para siempre. Quienes no han escapado al hechizo de este lugar son los nuevos propietarios de los antiguos molinos de Segade. Estos nuevos habitantes del río, que sabiamente han restaurado nuestras construcciones populares para habitarlas y gozar así del privilegio de vivir este lugar. No es difícil imaginar las maravillosas siestas, o las lecturas de verano en compañía de un buen libro, mecidos por el arrullo del río. Un río que continúa su camino, pausado y hermoso, y acude al encuentro de la villa.


Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook