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Turismo y Cultura

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Cuando uno llega por primera vez al castro de Baroña enseguida comienza a imaginar.

Ante todo debemos evitar trasladar nuestros parámetros estéticos a las gentes de hace dos mil años, así que no es lícito pensar que se instalasen aquí por razones paisajísticas y, decir que eran celtas, no deja de ser una etiqueta sin valor científico que ningún historiador riguroso se atreve ya a utilizar.

 
Los objetos encontrados hacen pensar que sus pobladores, quienesquiera que fuesen, escogieron este emplazamiento con vistas al comercio del estaño y la pesca, pero también se puede pensar que por algún motivo fuesen marginados a residir en este enclave donde la vida diaria pondría a la par belleza y dificultad. Dejaremos que sean ustedes los que elaboren su propia hipótesis sobre Baroña si un día deciden ir a visitarla. Cuando eso ocurra no se olviden de echarle un vistazo también a los petroglifos de Caamaño y hacerse de nuevo las mismas preguntas.
Para disfrutar de una jornada de turismo cultural por las tierras del Son, sólo es necesario tener cierta sensibilidad por las representaciones artísticas populares. Los cruceiros de Loreto son exclusivos de esta zona. Se hicieron populares en el siglo XVI, cuando una Orden de Caballeros defendía estas costas de los ataques de los piratas. En Noal tenemos el de Laranga… y en Xuño un precioso cuadro enmarcado con hórreo e iglesia. El románico, el barroco y el neoclásico llegaron a Porto do Son en estado puro y una vez aquí recibieron los matices rurales y la hermosura de este entorno. Por eso, aun no siendo un especialista en arte, merece la pena acercarse a leer la lápida funeraria de Queiruga y sobretodo pararse a contemplar la iglesia de Caamaño. Tras una gran muralla se oculta el Pazo de Nebra, y solo deja a nuestro alcance un hermoso dintel y el escudo de los Caamaño. Desde O Son les proponemos viajar hasta Noia. En solo diez minutos nos encontraremos recorriendo un preciosa villa monumental, rebosante de piedras medievales. Alguien llamó a Noia la pequeña Compostela. En San Martiño no es necesario hacer un gran esfuerzo para relacionar su portada con el pórtico compostelano del Maestro Mateo. El recorrido por Noia dará para llenar un buen álbum de fotos. Conociendo la leyenda de Noe..., visitando los hospitales de peregrinos..., recorriendo los pazos y casonas del casco antiguo…,y paseando entre las laudas funerarias de Santa María A Nova, bien nos podemos pasar medio día navegando por la memoria de las piedras.


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