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Los cultivos

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Los cultivos marinos suponen el mayor avance en el mar gallego.

Buena parte de los grovenses vive directa o indirectamente del mar. En esas aguas que rodean la Península se cría el mejor marisco de las rías gallegas, el de mayor tamaño y de más alta calidad.

 
Vamos a conocer de cerca cómo son los trabajos del mejillón, el cultivo estrella en estas aguas sembradas de bateas. El polígono de bateas de Porto Meloxo está gestionado casi en su totalidad por Amegrove Sociedade Cooperativa Galega, la primera cooperativa de mejillón del país en número de socios y volumen de negocio. Según los datos de Amegrove, en el año 2001 la cooperativa tenía 246 socios, propietarios de 355 bateas en el distrito marítimo de O Grove. En el año 2001 las ventas ascendieron a 15.505 toneladas, lo que representa un aumento del 1,44% más que el ejercicio anterior. Traducido a euros, unos 10 millones y medio. Son resultados que confirman el liderazgo de la Ría de Arousa en el sector, convertida así en una moderna factoría. Unos dos años tarda el mejillón en alcanzar la categoría extra, la que se cotiza a mayor precio en el mercado. Representa el 29% del total del producto y su calidad es insuperable. Está claro que la riqueza de las aguas es el factor determinante, pero esto no se conseguiría sin un primoroso trabajo. A los 6 ó 7 meses de su siembra, es preciso repartir el mejillón: de una cuerda de primera siembra se hacen hasta cuatro cuerdas nuevas. Así el molusco crece en mejores condiciones y puede desarrollarse mucho más. Al cabo de un año el producto ya está listo para su comercialización. Ha alcanzado lo que se llama “primera calidad” y su destino será la industria. Pero antes deberá pasar por la depuradora, un proceso que garantiza el consumo del producto y al que se somete todo el marisco de las Rías Gallegas. Aunque hay determinadas zonas de Cambados y O Grove, ambas en la Ría de Arousa, donde la calidad de las aguas casi hacen prescindible este paso. Y ahora sí, ya está listo para su consumo fresco o su transformación en la industria, un sector, el conservero, de gran importancia en O Grove.
Pero volvamos al mar. Acompañamos hasta la playa de A Toxa a un grupo de mariscadoras de la Cofradía de “San Martiño”. Hasta cuatro kilos de bivalvos pueden recoger por persona y día, y hoy parece que acabarán pronto. El producto tiene una calidad excelente. Ahora que ya se han superado los efectos de los devastastadores temporales del año pasado, en los que mermó considerablemente la producción, todo son buenos presagios. Sólo en lo que llevamos de año ya se han recogido casi 260.000 kilos de almeja fina, babosa, japónica y berberecho, fundamentalmente, pero también es posible encontrar navaja, reloxo, carneiro y torto. En 2001 de las zonas de marisqueo de O Grove se extrajeron especies por valor de tres millones de euros, y de momento, en 2002, ya se han alcanzado los 2 millones ochocientos mil euros. Un trabajo que es algo más que recolección, es también vigilar el desarrollo de las especies y evitar el furtivismo, sembrar y cuidar de la playa.


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