Mapa de recursos


La Reserva de la Bioesfera

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La UNESCO descubrió, entre Galicia y Asturias, un nuevo paraíso

Desde Galicia Para El Mundo hemos pisado casi 300 mil hectáreas de espacios protegidos y parques naturales, donde se refugian la belleza y la vida. Y hay una historia muy especial que nos encanta contarles de nuevo

 
La biosfera gallega. El entorno natural donde vivimos la vida. Aquí transcurre otra hermosa y especial historia Desde Galicia Para El Mundo.
Contábamos ya con tres áreas "Reserva de la Biosfera": Terras de Miño y Ancares, en el Lugo mas verde; y en Ourense, Allariz, ejemplo de explotación racional de los recursos naturales.
Pero cuando el pasado otoño tiñó de ocres el paisaje, la UNESCO descubrió, entre Galicia y Asturias, un nuevo paraíso: el territorio fronterizo que marca el río Eo entre Baleira y el Cantábrico, con los Oscos asturianos y las tierras de A Fonsagrada.
Ambas comarcas son hijas de la misma sierra; donde beben agua cien torrentes, para crear un estético mosaico de extraordinario valor natural.
Este nuevo paraíso es tierra que rodea la vieja aldea de ladera, la que está algo alejada del núcleo parroquial. Es un territorio quebrado y un pueblo pintado al pié de montañas que fueron fracturadas por los cataclismos geológicos.
En los hogares de techo de pizarra habitan descendientes de los ganaderos albiones, prerromana tribu galaica asentada en los límites que señala el río Eo. El paisaje aquí esta lleno de muestras de un pasado de ingenio de subsistencia en la gran montaña; en aquellos tiempos en los que lo único posible era subsistir.
Pero en el valle, los pueblos están rodeados por campos de maíz, amplias praderías, y tierras cultivadas con aperos de labranza de diseño. También tienen iglesia parroquial y hasta cruceiros.
Están próximas al molino que mueve el agua del río pequeño; y junto a la ferreiría, que este nuevo paraíso fue de hierro de minas, en medio de los bosques frondosos. Los monjes fueron los maestros de aquel arte de moldear el hierro. O junto al Mazo, artilugio movido por aguas rebeldes de regato impetuoso, que también era de ferreiro. En las ferreirías se fundía el hierro en lingotes y en los mazos se trabajaban hasta convertirlos en útiles y herramientas.
Son los testigos de un tiempo ingenioso, cuyo recuerdo nos llega a través de numerosas muestras etnográficas.
Por eso este territorio astur-galaico, de los Oscos y A Fonsagrada, son nueva Reserva de la Biosfera. Porque en él, aún es posible recomponer el relato de aquel tiempo pasado.
Y nosotros celebramos contarles viejas historias de subsistencia, tan bellas...


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