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Los dos ríos

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Son numerosos los ríos que nacen en A Serra de Queixa.

Desde las altas cumbres de Manzaneda nos quedamos con el dibujo singular que nos ofrecen las cuencas encañonadas del Navea y del Bibei, antes de unir sus destinos al Sil.

 
Rio troiteiro, esa es la fama merecida del Navea. Paraíso para pescadores en sus remansos, como el de Pontenovo, próximo a una subestación eléctrica. Aquí sorprendemos a Servando y a Ángel en un día de pesca. No ha sido fácil acceder hasta la ribera, pero es, con mucho, su rincón favorito. Ellos nos demuestran su pericia con la cucharilla y también con cebo vivo, pero para los no practicantes es simplemente un lugar encantador donde disfrutar del contacto con la naturaleza. O tener la lánguida visión de la aldea abandonada de Pontenovo, encaramada a la ladera. La imaginación del guionista se dispara. Y mientras tanto, la espera ha fructificado y parece que la cena será suculenta. Los soutos centenarios franquean nuestro camino. El otoño principiante aún no ha teñido con sus colores los erizos de las castañas, anticipo de magostos mágicos. Pero la luz ya es otra y pronto estarán a nuestro alcance. Desde la carretera tenemos la mejor vista de la aldea de Navea, o la ?huerta de Galicia?, conocida por la calidad de sus frutas y verduras. El mirador de Pontenovo nos quita el aliento. Nuestro trayecto desde las ribeiras hasta las alturas va en pos de visiones como estas, donde nos asomamos a la desembocadura del río Navea en el Bibei. El cauce de este último, antes de confluir con el Sil, anticipa un paisaje encañonado y espectacular.
El Bibei cuenta también con espacios de desahogo, como el área recreativa de O Caneiro, donde adivinamos veranos plácidos y refrescantes. Hasta nos han contado que en muchas de estas rocas de río se pueden encontrar mejillones... y no es una leyenda. El día cae sobre el embalse de Guístolas, en el Navea, otro lugar para el ocio. Cuenta con una historia peculiar, la del balcón que se construyó sobre el salto para que Franco pudiese contemplar la vista en su única y breve visita, sólo unos minutos.


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