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La Ribeira Sagrada

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Uno de los paisajes más sobrecogedores de Galicia

Hoy llegaremos hasta las tierras de Trives para encontrarnos con la gran montaña, pero antes de que eso ocurra, confiamos nuestros pasos a la ruta creada por el Sil, su famoso cañón, plagado de historia, leyendas y belleza. Mar interior a ratos, por obra de los embalses de San Pedro y San Estevo.

 
Partimos desde Os Peares, encrucijada de caminos y límite con Lugo, la otra orilla del cañón bendecido. El cauce del río es el nexo de unión de las tierras que recorre, llegado desde el Bierzo leonés, muy diferentes entre sí. Pero esta gran vena de agua marca un paisaje de una rica variedad morfológica, de vegetación y de aprovechamiento por parte del hombre. Y de esplendores antiguos que permanecen hoy. En las laderas de este profundo y estrecho valle se establecieron numerosos monasterios. El de Santo Estevo está a punto de ser, de nuevo, el máximo exponente de la zona. Ya finalizadas las obras de remodelación, poco queda para que se estrene como hotel de cuatro estrellas. Parece un milagro, pero los arquitectos Javier Suances y Alfredo Freixeda han conseguido rescatar este pequeño mundo de piedra y traerlo hasta nuestra contemporaneidad. Desde Parada do Sil se accede al monasterio de Santa Cristina, para muchos, el favorito, y aún inmerso en la nostalgia. Pero la ?Riboira Sacrata?, como la denominó la reina Teresa de Portugal en el siglo XII fue testigo de un tránsito doloroso: el de los gallegos que partían hacia Castilla, hacia la emigración. Los ?balcones de Madrid?, llamaron a estos miradores que enjugaron muchas lágrimas y recuerdos. El paisaje, testigo mudo, les devolvía, a cambio, una imagen imborrable. Cambian los tiempos, y surgen nuevas posibilidades de aprovechamiento del río. Desde Castro Caldelas, llegamos al embarcadero de Abeleda. El catamarán que surca el río hasta Santo Estevo parte de aquí. Nos hubiera gustado darnos un paseo, pero el cauce no es suficiente. Lo que sí podemos es ver la curiosa combinación de dos puentes, el moderno y el romano, que el bajo nivel de las aguas deja al descubierto. En este punto, el Sil se encuentra con el Caldelas en medio de esta calceta imposible que entretejen las laderas de las montañas. Y por todas partes, viñedos. Es el feudo de la denominación de origen Ribeira Sacra, como no podía ser de otro modo. Estamos en plena vendimia y es toda una aventura. No nos resistimos a subir a las cumbres caldelás para quedarnos nosotros también con un recuerdo imborrable de este pequeño viaje.


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