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A Teixeira, Mirador del Sil

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El mejor paisaje de la Ribeira Sacra.

Estamos en la comarca de Caldelas, en el pequeño y poco habitado municipio de A Teixeira.

 
La altitud media es de 490 metros, y a partir de estas tierras, el Sil abandona un encajado valle para desbordarse en su magnífico cañón. Unas características naturales tan espectaculares convierten esta tierra en paraje ideal de visita para aquellos que quieran olvidarse de ciudades, o ruido. Aquí no se escucha nada. Pero esta aplastante belleza fue hace muchos años cárcel para sus habitantes, que tuvieron que emigrar de estas escarpadas tierras. Hoy en día en algunos casos se invierte el fenómeno, como en el de la familia madrileña que se vino a vivir después de unas vacaciones y de lo único que se arrepienten es de no haber venido antes. Para los turistas hay una casa de Turismo Rural, la de Cristosende, regentada por naturales de A Teixeira, que lucharon por restaurar ese gran edificio. En general la arquitectura popular de esta zona se ha mantenido alejada del cemento, y del barbarismo.
Esta es una tierra natural que no sabe de avances industriales o fábricas, pero la carne de sus cerdos es una exquisitez. Comen castañas, sus chorizos siempre están frescos. Otra fuente de ingresos negociada con su tierra, es el vino. Hay 3 cooperativas que producen caldos con Denominación de Origen Ribeira Sacra. Los blancos son de gran graduación alcohólica, los tintos, como el Mencía, son frescos y vivos en la boca.
Como parece, el nombre de este municipio quiere decir bosque de teixos, o tejos. Este árbol era sagrado para los celtas, por lo que algunos han deducido que esta fue tierra celta. También hay restos de otras épocas, como en cualquier esquina gallega, sin desmerecer con el paisaje. La joya es la capilla de Santa Cristina, con una portada realizada en arco de medio punto y techo de madera. Su especial orografía debió generar multitud de leyendas, por eso no escatimaron en cruceiros, o petos de ánimas.
Es obvio que hay infinidad de rutas de senderismo posibles. Desde muchas se pueden contemplar los ríos Lumeares, Mao, Misarela y desde luego, el Sil, o acercarse a aldeas que son por sí mismas un conjunto artístico. O incluso tratar de alcanzar las cumbres de la Serra de O Burgo. Una de las mejores propuestas parte del valle de Abeleda hasta el mirador de Cristosende. O el de Fontao. Pero quizás la mejor sorpresa es la que hemos guardado para el final, y es que este maravilloso espectáculo está a tan sólo 50 kilómetros de Ourense. Quizás la ocasión perfecta para venir sea cuando celebran la Festa do Viño Novo, en pleno estallido de los colores otoñales.


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