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Un Mar de Leyendas

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Fe y creencias paganas se confunden en este confín de la tierra.

Piedras y vientos, en un particular mano a mano, se han encargado de hacer que la navegación por esta costa, en el punto más al oeste de la Península Ibérica, sea una auténtica espiral de peligros.

 
Filos cortantes y sin clemencia se ocultan a poca distancia de la superficie. Olas y espumas disfrazan los fatales bajos, inadvertidos para quienes no conocen el laberinto como la palma de su mano. Rara vez el viento sopla por debajo de fuerzas de 4 a 5. Entonces, el mar se levanta furioso y en su ímpetu arrastra con fuerza todo lo que encuentra a su paso. Las pruebas son, por desgracia, habituales. Las espeluznantes fotografías de naufragios que cuelgan en las paredes de La Marina, uno de los bares del malecón de Muxía, recuerdan dónde nos hallamos. Como si fuera posible olvidarlo. No queda más remedio que convivir con la dureza de esta costa, habituarse a la amenaza feroz y aprender a vivir soportándola. Eso es lo que han hecho sus habitantes desde la noche de los tiempos, lo que tendrán que seguir haciendo para siempre. Es el mismo instinto de supervivencia el que les llevaba a aprovechar la carga de los barcos naufragados: toneladas de mandarinas y de conservas que aliviaron hambrunas, partidas de ropa de lana que abrigaron a un pueblo entero.
Pero por encima de todo, este es un lugar mágico. Cuenta la leyenda que a una Punta de granito de formas caprichosas llegó la Virgen en una barca de piedra. La imaginación popular identificó la vela y el timón de la embarcación y se erigió un santuario, cuya última reforma data del siglo XVIII. Es además el punto de encuentro de romeros de toda Galicia en una de las festividades más concurridas de nuestro país. La incomprensible morfología de las piedras desató creencias como la de la ?Pedra de Abalar?, una laja de nueve metros de longitud, que sólo las almas puras e inocentes podían hacer oscilar, o como pasar nueve veces bajo la ?Pedra dos Cadrís?, para aliviar dolencias reumáticas, de espalda o de riñón.


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