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Fuentes de salud

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Es tiempo de beber en las fuentes de la salud.

El agua baja corriendo y se ríe como una niña, juega como una niña, se deja caer con fuerza sobre la piedra una y otra vez, y al cabo del tiempo las dos son amigas y empiezan a construir paisajes y llaman a la belleza y la invitan a quedarse con ellas.

 
En el Ribeiro el encuentro de la tierra con el agua es una fiesta que se celebra con cualquier pretexto. Agua que nos moja, agua que nos refresca y que nos cura. Paisajes misteriosos, irrepetibles monumentos, ríos majestuosos y termas saludables. Recorran con nosotros los senderos cristalinos que van hasta las pozas del vecino ayuntamiento de Melón. El pequeño río Cerves se deshace con fuerza monte abajo. Se precipitan hacia lo más hondo las fervenzas do Tourón. La piedra y el agua van cincelando en sus juegos formas imposible y piscinas naturales. En Ribadavia la pasión por el agua surge de la misma tierra. El Miño, el Avia, el Outeiro... todo es agua y no queda más remedio que amarla cuando se la ve bajar por el valle, fresca y alegre, tendiendo a nuestros pies una manta donde se refleja el cielo y recogiendo en su orilla escenas pastoriles que inspiran sonetos garcilasos. En Francelos, a un kilómetro de Ribadavia, el río Outeiro, conocido por casi todos como el Brul, recrea hermosos paisajes. La gente de Francelos no puede vivir sin el río. Pero mejor hablemos en pasado porque desde que el Miño dejó de ser un río vivo y se convirtió en la cola del embalse de Frieira, las nasas sirven para poco. Hoy apenas si se puede sacar algún sábalo, pero en aquellos tiempos corrían las anguilas, los salmones, las truchas e incluso las lampreas. Afortunadamente hay otras cosas que se conservan mejor. Prexigueiro sigue siendo un hervidero de aguas sulfurosas que salen de su fuente a 50 grados para curar úlceras y heridas y dejarnos la piel como la de un bebé. Los primeros en darse cuenta fueron, como siempre, los romanos y aquí siguen sus termas para dar fe. Nosotros hoy no hacemos más que imitar su sabia forma de relajarse. En Ribadavia encontrar una de estas fuentes de salud será cosa de un breve paseo hasta los balnearios de Arnoia, Laias, Berán o Cortegada.


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