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Sabores de Vilalba.

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Tradiciones que perviven

La Vilalba rural cuenta historias modestas, las de una cultura que se niega a morir y revive, como testimonio de un pasado que nos legó, costumbres y excelentes sabores.

 
A la sombra del tejado de pizarra de la iglesia de San Simón, en una de las parroquias más verdes de Vilalba, se fabrica el Queso de San Simón. Son 7 las queserías dedicadas a este queso en forma de gota, de característico color marfil, y elaborado con la leche de las vacas de esta zona. El sabor de este queso es tan característico porque es ahumado y curado con leña de abedul, por eso este queso ha conseguido la denominación de origen, de producto de calidad. En el perfecto menú vilabés que nos propone el restaurante Seijo, el queso de San Simón puede ir o con miel de la zona o con membrillo. Estamos en la vieja ruta gastronómica de San Salvador, por eso no es esta la única exquisitez auténticamente típica de Vilalba. La otra son los ?Capones? mucho más conocidos desde la feria que celebran el 21 de diciembre, en la que en tan solo dos horas se venden 2.000 capones. Velocidad de vértigo sobre todo teniendo en cuenta que una pareja de capones alcanza las 25.000 pesetas, un precio merecido si tenemos en cuenta el proceso que se sigue desde que nacen hasta que están listos para comer. Esta es una tradición milenaria que se remonta a los señores feudales que recibían como pago estos capones. Desde entonces pocas cosas han cambiado, y se intenta conservar la costumbre. Para empezar se seleccionan con mucho cuidado los huevos en el mes de marzo, para que sean de ?galos teixos?. En abril nacen y cuando alcanzan el mes y medio son capados. Sobre el mes de octubre comienza el proceso de cebado, cuando ya están encerrados en las capoeiras. La masa que se le embica, u obliga a comer, se hace con agua previamente hervida, maíz amarillo y patata amarilla cocida. La razón de usar estos productos es que repercuten directamente en el color y sabor de la carne. Al capón se le embica artesanalmente cada 12 horas porque come más de lo que necesita. Así se cubre de grasa sin aumentar de peso y la carne es menos seca. En Navidades es cuando se come, pero no todo el mérito es de la calidad de la carne. La preparación también es muy importante. La mejor verdura para acompañarlo es el grelo, y de postre, el roscón de Vilalba con azúcar, almendras y huevos.


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