Mapa de recursos


La Tierra Verde

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

Paisaje y etnografía

Las tierras de Villalba abarcan una extensión de casi 379 kilómetros y, excepto diez, todo lo demás es cultivable. El hecho de estar situado en una gran planicie es una gran ventaja para el aprovechamiento agrario.

 
Lo cierto es que estamos en el segundo ayuntamiento más grande de Galicia después de A Fonsagrada. Vilalba organiza este inmenso territorio en 30 parroquias y 477 entidades de población que acogen a más de 16.000 habitantes. De ellos, cerca de 5.000 se concentran en la capital municipal y todos los demás viven en el rural. Aquí un total de 1.558 familias obtienen sus ingresos principales de la ganadería y la agricultura. Las modernas instalaciones conviven todavía con las explotaciones de carácter familiar de pequeño tamaño, mixtas y tendentes al autoconsumo. Se cultivan sobre todo productos de la huerta y se usan los invernaderos para evitar las terribles heladas que caen sobre Vilalba 200 días al año. También encontramos grandes extensiones de grelos y por supuesto patatas. Los 62 productores de Pataca de Galicia de la subzona de Terra Chá-A Mariña obtuvieron esta campaña 1.500 toneladas y el 70 por ciento de la cosecha se recogió en los municipios de Vilalba y Cospeito. El mercado de este producto está en las principales ciudades de España, donde se distinguen con denominación de origen específica. La Fundación comarcal Terra Chá apoya este cultivo e incluso ha gestionado ayudas del Plan Leader II para crear varias envasadoras y una planta de patatas fritas con la marca Patatotas en el polígono de Castro de Ribeiras do Lea. En Vilalba también son abundantes los cultivos forrajeros, ¿cómo si no se podría alimentar a una cabaña de más de 18 mil vacas?. El sector ganadero acoge un importante número de explotaciones pero muchas todavía no cuentan con las estructuras adecuadas. La concentración parcelaria está por hacer y es difícil encontrar extensiones como esta en donde puedan pastar más de cien vacas. Algunas son de la raza Blond de Aquitania y la explotación a la que pertenecen participa desde hace cinco Años en un proyecto europeo que pretende utilizar el trébol blanco para fijar el nitrógeno en la tierra y evitar así los compuestos sintéticos. Un primer paso para la producción de carne ecológica que ya se hace en algunas explotaciones de Vilalba. Las vacas de carne representan un 40% de la cabaña, el 60% restante son de leche. En Pumariños, la explotación de la familia Vispalia es todo un ejemplo de modernización. Con una máquina recogen y mezclan el alimento de las vacas: hierba seca, silo de hierba, silo de maíz y pienso en las cantidades recomendadas por el veterinario. La misma máquina entra en los establos y van dejando en cada pesebre igual cantidad de alimento para cada vaca. Aquí tienen cerca de 90 vacas. Ampliar la cabaña no sería rentable porque la cuota láctea les impide superar la producción marcada de antemano por la Unión Europea.


Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook