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Parque Atlántico.

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Ecología y paisaje.

El pueblo de Corrubedo ni siquiera existía cuando, hace 15 mil años, la naturaleza comenzó a brindarnos otro de esos muchos regalos que no solemos merecer. El parque natural de Corrubedo es la joya del Barbanza. Reúne fenómenos y especies que atraen a biólogos y turistas.

 
Aquí tienen la posibilidad de admirar más de 2.300 aves de hasta 35 especies diferentes. Incluso pueden tener la suerte de encontrarse especies raras que vienen huyendo de las olas de frío que azotan en ocasiones al norte de Europa. La mejor época para contemplar esta variada gama de visitantes alados son los meses de octubre a marzo. Los reptiles y los anfibios son también muy abundantes pero mucho más complicados de observar. La flora, en cambio, será capaz de entretener durante varias horas a cualquier entendido. En sus arenales se pueden encontrar 247 especies de plantas que han conseguido adaptarse a la falta de agua, a temperaturas superiores a las ambientales y a los problemas para aferrarse al suelo. Por eso algunas de ellas son endemismos del noroeste peninsular y están consideradas como vulnerables o en peligro de extinción. Rodeando el complejo dunar hay pinares entre los que se mezclan también robles, alisos y sauces. Pero en Corrubedo destacan ante todo su gran duna móvil y sus lagunas. La duna mide la friolera de un kilómetro, tiene 250 metros de ancho y 15 de altura. Toda esta cantidad de granos de arena avanza inexorablemente hacia el interior en dirección noroeste y a sus pies se extiende igualmente grandiosa la playa de Corrubedo con sus 4 kilómetros de largo cerrados por 2 acantilados. Tras este espectacular complejo dunar se encuentra la zona que convierte a este lugar en un parque tan especial. Se trata de una marisma atravesada por dos lagunas, una salada, la de Carregal y otra dulce, la de Vixán. Sus aguas reciben a diario la visita de garzas, gaviotas, patos y, esporádicamente, de zorros, ardillas, jabalíes o escurridizas nutrias que siempre se nos escapan y que acaban pareciendo una leyenda más de todas cuantas giran en torno a Corrubedo. Se habla de una hija del rey de la población que aquí existió que al sacar agua de un pozo quedó hechizada. En ese mismo momento se desencadenó una marea tal que aquella ciudad se hundió bajo las dunas y se dice que desde las profundidades ascendían como olas los llantos de la princesa. A esta leyenda puede unirse la creencia de que bajo las dunas se encuentra la mítica ciudad de Valverde. Volviendo a la realidad sólo nos queda advertirles de que si visitan este parque deben tratar de pasar desapercibidos. Es necesario respetar al máximo este entorno y luchar contra las extracciones indiscriminadas de arena. Porque este paraíso no es nuestro, es un regalo.


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