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Monte Louro: Espacio Atlántico

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Monte Louro. Sólo la mención de su nombre evoca la belleza y la leyenda.

Es el mirador por excelencia de este maravilloso Espacio Atlántico, el que marca el inicio de la ría de Muros-Noia.

 
Ojalá este lugar quede a salvo de la tragedia que vive hoy la Costa da Morte, en forma de marea negra. Monte Louro representa un conjunto único. Aquí confluyen monte, playa, laguna y ribera. Sus cumbres se elevan solitarias frente al mar, formando una pequeña península entre las playas de San Francisco y de Area Mayor. Es el “Monte-Isla”, entre el mar abierto y la ría. El guardián del Espacio Atlántico. La unión con el continente se formó hace dos millones de años, un planalto litoral originado en el pleistoceno. Las características geomorfológicas del lugar le han merecido la catalogación como punto de interés geológico nacional. A 266 metros y a 244 metros se erigen los dos picos. En el menor, al norte, los restos de la ermita dedicada a Santa María Magdalena, se adivinan entre las piedras. La historia y la leyenda se confunden, cuentan que la santa hizo aquí una aparición y que el monte está perforado por una serie de cuevas inexpugnables que nadie conoce. También hay quien fabula que en la laguna de Louro, también llamada das Xarfas, existía un pueblo, hundido misteriosamente en sus aguas, aportes del río Longarela mezclados con agua salada. No faltan referencias a la mítica Atlántida, la ciudad sumergida. Otros habitantes, que bien pudieran ser seres encantados, campan por aquí, protegidos por el cordón de dunas. Otros fascinados por el lugar son los asiduos de la playa de Area Maior. Nudistas y amantes del surf encuentran su paraíso particular en un remanso de kilómetro y medio de longitud, a salvo, de momento, de la presión urbanística. Y así deberá ser por siempre, para que las aves sigan invernando y el guardián del Atlántico permanezca vigilante.


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