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El Atlántico, un Mar Negro

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Nuestra Tierra ha vuelto a sangrar por donde más le duele: por sus espacios naturales, la mayor fuente de riqueza que tenemos.

1.300 kilómetros de costa convierten a Galicia en la primera potencia marítima de la Unión Europea. Pero un sudario negro ha extendido su manto mortífero a lo largo de casi 500 kilómetros de nuestro balcón sobre el Atlántico.

 
Tarde llegó para el litoral gallego la lejana fecha del año 2015, en la que quedarían fuera de circulación los petroleros monocasco, chatarrerías andantes, bombas de relojería, marañas legales con tripulaciones inexpertas y más que dudosas condiciones laborales, como el Prestige, el nombre que nunca se borrará de la memoria de todos los gallegos. La catástrofe que azota nuestra tierra ha removido la conciencia de Europa. Se habla de medidas, de adelantar la prohibición de los buques de un solo casco. Pero el Prestige burló todas las disposiciones oficiales. Y el infortunio recayó sobre Galicia una vez más. La Costa da Morte recibió el primer impacto de la marea negra. Caión, Malpica, Corme, Laxe, Camelle, Camariñas... Las imágenes desoladoras de Muxía recorren todos los medios de comunicación del planeta. La acogedora población que DESDE GALICIA PARA EL MUNDO visitaba hace dos meses se convertía, para su desgracia, en la capital del desastre. La belleza salvaje de su litoral, playas maravillosas, un lugar para vivir... la marea negra llegó hasta las casas. Pero nosotros le seguiremos llamando como se merece: ?la novia del viento?.
Pronto miles de gallegos se echaron a las playas, a limpiar. No hubo que llamarlos, ni tampoco a las oleadas de voluntarios llegados de toda España, pagados con la gratitud de nuestros corazones. La sociedad civil plantaba cara a un enemigo difícil de sortear, y lo sigue haciendo ahora, tras la segunda oleada de fuel y la tercera que vendrá. Fisterra, Corcubión, Cee, Carnota, Muros... el veneno del Prestige ataca sin contemplaciones. Porto do Son, O Grove tampoco se libraron. Sin clemencia igualmente para el Parque Nacional Illas Atlánticas.
En la costa, Sísifo revive su condena: cuando se consigue limpiar una playa puede ser que al día siguiente vuelva a estar recubierta de fuel. Aún así, nadie se deja vencer. En el mar, mientras, los marineros libran otra batalla. Los de la Ría de Arousa ya han sido calificados como ?la Armada Invencible? por su lucha incansable por alejar el petróleo de sus costas. Ellos no quieren ni oír hablar de medallas, tampoco se atreven a hablar de victoria, y eso que han conseguido que, de momento, la Ría de Arousa no haya resultado contaminada. Ellos se echan a la mar en jornadas agotadoras, utilizando sus embarcaciones y sus aparejos, a sabiendas de que el fuel también acabará con ellos. El objetivo es salvaguardar la primera factoría del mar gallego. El parque de más de dos mil bateas donde crece el mejor mejillón del mundo y cuya extracción, por el momento, sigue autorizada. La prohibición de pesca y marisqueo que se extiende desde Punta Seixo Branco en A Coruña hasta la desembocadura del Miño en A Guarda no afecta a los bateeiros. Y eso es lo que hay que recordar con insistencia a los consumidores: el mejillón gallego sigue siendo el de siempre, su calidad insuperable, antes como ahora. Los parques de berberecho y de almeja de Carril continúan abiertos cuando estamos editando este programa. El mercado no debe aplicar un nuevo castigo a la economía gallega. El sector puede atravesar la peor crisis de su historia. En Galicia, la pesca representa el 10% del Producto Interior Bruto de nuestro país y engloba a un colectivo de 126.000 personas, entre empleos directos e indirectos. Instituciones universitarias gallegas han cifrado en 2.000 millones de euros las repercusiones económicas derivadas de la marea negra sólo en el primer año. Y eso que la herida del Prestige sigue sangrando a 3.000 metros de profundidad. Mientras, las primeras ayudas ya están en marcha. Esta misma semana 4.500 profesionales, armadores, tripulantes y mariscadores han percibido unos cinco millones de euros, correspondientes al período de inactividad que va desde el 18 de noviembre al 15 de diciembre.
Recordemos también que si muchas lonjas están cerradas, ahora son centros neurálgicos desde donde se coordina la lucha contra el fuel, y que el Cantábrico gallego continúa su actividad, la pesca de altura y los congeladores siguen trabajando. Es decir, hay mucho pescado gallego en condiciones de servir sus mejores mesas de Navidad.


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