Mapa de recursos


La Galicia Exterior.

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

Hay un gallego en la luna

El origen de Cristóbal Colón sigue siendo un misterio, pero para muchos está claro que nació en el municipio pontevedrés de Poio. Más fácil es demostrar la presencia de marinos gallegos en aquellos viajes.

 
Quizá fueron ellos los primeros gallegos viajeros, los que prendieron la mecha de una cierta vocación nómada que nos ha llevado a estar presentes en todos los lugares del mundo... o en casi todos. Los menos, impulsados por la aventura, como el comandante del primer vuelo entre Europa y América, Ramón Franco, a los mandos del Plus Ultra, la inmensa mayoría forzados por la necesidad a abandonar su tierra. América fue nuestro primer destino. Cuando el Plus Ultra llegó a Montevideo en 1926, más de cien mil gallegos residían ya en la capital uruguaya, y fueron ellos los que le rindieron el primer homenaje en el Centro Gallego más antiguo del mundo, que está a punto de cumplir 125 años. Días más tarde, el Plus Ultra llegó a Buenos Aires, que contaba ya con 300.000 gallegos entre sus habitantes.
Hasta pasados los años sesenta, los gallegos siguieron llegando a aquella tierra prometida: América. Argentina, Uruguay, Venezuela, México, Brasil. Durante un siglo la afluencia fue masiva, una corriente casi ininterrumpida que germinó a ese otro lado del Atlántico, aportando su trabajo y sus ilusiones al crecimiento de esos países acogedores. Algunos de sus descendientes han protagonizado importantes capítulos de la historia y la cultura de América Latina. La lista es interminable: en Ribadumia están los orígenes del ex-presidente de Argentina Raúl Alfonsín, al igual que en Bueu los de otro anterior mandatario, Fernando de la Rúa. El padre de Fidel Castro nació en la localidad lucense de Láncara, y gallegos también eran los abuelos del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez. Hasta Antonio Machín era hijo de un ourensano emigrado a la bella isla caribeña.
A mediados del siglo XX Europa se convirtió en otra segunda patria. Las maletas de los gallegos arribaron a latitudes más cercanas: Suiza, Alemania, Francia, Inglaterra... Sólo en los años 60 se calcula que medio millón de gallegos emigraron a Europa. En la actualidad, dos décadas después del fin de las emigraciones internacionales de gallegos, más de un tercio de nosotros tiene un familiar en el extranjero. La emigración a Suiza fue la más numerosa entre las dirigidas a Europa y la que más impacto causa todavía en la población. El 21% de los gallegos tiene parientes en ese país en nuestros días. Le sigue Argentina, donde llegaron las primeras oleadas y también las más numerosas, aunque en tiempos más remotos. Venezuela, Alemania y Francia son otros países con lazos familiares para muchos de nosotros. En definitiva, el 36% de los gallegos echa de menos a alguien que vive muy lejos, aunque hoy en día las distancias no parecen tener tantos kilómetros como antes.


Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook