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La Fiesta de los Mundos

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Xacobeo o Jubileo. Fiesta, en definitiva. Para rezar o para cantar, pero fiesta

Dicen que hay cuatro mil. Algunas tienen sabor y otras tradición. Y todas color. También las hay con ritmo y algunas con mucha retranca. Nos sirven para honrar a los santos, para comer mejor, para bailar hasta lo infinito de la noche, para recordar que tuvimos enemigos temibles o para revivir ancestrales momentos de nuestra historia.

 
El Xacobeo. El Camino. La ecología. La peregrinación. El deporte. La Fé. Esa mezcla de rezo y canto que atrajo a Galicia a millones de personas, es nuestra historia más universal y cosmopolita. Y la idea con la que nos hemos identificado especialmente Desde Galicia Para El Mundo, a partir de 1993, cuando resurge la ruta cultural y espiritual mas popular del planeta.
En el Camino de Santiago están escritos millones de sueños; tantos como peregrinos llegaron a Compostela. Algunos de ellos famosos, pero la mayor parte anónimos caminantes. Unos, envueltos en la espiral mística de las creencias religiosas que despierta el Apóstol Santiago. Otros, atraídos por la alquimia, por la magia del paisaje y el llamado espíritu del Camino.
Esta historia que hoy revivimos habla de concordia, de aventura, de reconstrucción y universalidad.
La concordia llega con el perdón, una vez que el peregrino atraviesa la Puerta Santa y reza ante la tumba del Apóstol.
En el trayecto a Compostela desde tan lejanos países, la leyenda del Hijo del Trueno se mezcla con la de Parsifal, con la fábula artúrica o con los caballeros del rojo lagarto en la capa blanca. Revive entonces la aventura.
Cuando el caminante llega a O Cebreiro vive el milagro de la resurrección. Admira desde su cumbre las maravillosas degradaciones cromáticas del paisaje circundante, el de la gran montaña gallega, para luego reconocer un pueblo protohistórico, que ha recuperado su identidad medieval con la reconstrucción de su iglesia y buena parte de la aldea prerromana que fue, con la restauración de sus pallozas. Y nos recuerda que es el principio de una larga serie de intervenciones para conservar el patrimonio histórico hasta ahora ignorado.
Y al final, la Plaza del Obradoiro o el Monte del Gozo, serán insuficientes para la gran celebración universal. Por eso, cinco continentes se van a la playa para cantarle al planeta, desde que muere el sol hasta que llega el lucero el alba.
Es la comunión lúdica del hombre y la naturaleza. El espacio en el que termina la Ruta Xacobea de los tiempos modernos. La cultura de la diversidad y la Fiesta de los Mundos.
Una bella historia que se miró a si misma en el espejo atlántico, mientras explotaba de júbilo la playa, y renacía la cultura común.
Por eso amanecieron rubíes flotando en el agua que besó aquella alborada la playa. La de Santa Cristina.


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