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Galicia es un Mundo

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Mas de un millón de personas aquí nacidas ejercen su galleguidad en los cinco continentes

Son hombres y mujeres con dos patrias. La nativa tierra y el país donde residen. Muchos, forman parte del entramado socioeconómico de sus naciones adoptivas: son empresarios de prestigio que han sabido integrarse en la sociedad que les rodea. Otros, sin embargo, solo consiguen sobrevivir. Pero todos siguen siendo gallegos de alma y vida, capaces de, incluso en la distancia, conservar sus señas de identidad.

 
"...Tamén eu, irmá auga, teño
saudades da nativa Patria, a
que un día voltarei nunha caixa..." (Celso Emilio Ferreiro)
Esta, es la historia principal de nuestro tiempo. Está contada por las bocas del hambre y escrita sobre los verdes territorios amados del desequilibrio social.
Sucedió entre dos siglos y es la crónica de aquel éxodo de nuestros abuelos en busca de la resurrección de la aldea muerta: La emigración fue, para Galicia, el hecho más importante del siglo XIX y el más relevante fenómeno social de la primera mitad del siglo XX.
En realidad, esta cosmovisión gallega, escribió millones de conmovedoras historias personales, cuyos protagonistas dejaron en casa la miseria para pasear su inteligencia por el mundo. Se fueron como aventureros necesitados y crecieron en aquel exilio, emprendedores y especialmente solidarios. Por ello, obtuvieron más triunfos que derrotas.
Cuando los poetas llamaron morriña a la nostalgia y aquellos gallegos convirtieron en realidad el sueño del reencuentro con la nativa Patria, gracias a su generosidad... renació Galicia.
Los primeros "haigas" circularon por las corredoiras y en la aldea se escuchó el sonido de aquella primera radio. Se construyeron las primeras escuelas y se rehizo la iglesia parroquial. En los caminos, nuevos cruceiros se elevaron al cielo. Y las villas se extendieron hacia el campo modificando el paisaje con nuevas casas, de indianas formas arquitectónicas.
Son los frutos de aquel viaje de ida a lo incierto; de aquel íntimo pesar por la ruptura con el hogar nativo. Y es la feliz escena final, la luz que rompió la niebla y el poder vivir, otra vez, en medio de un paisaje hasta entonces imposible.
Pero también hubo hijos del fracaso y de la mala fortuna. Gallegos cuya alma vaga aún por el Río de la Plata buscando a su santa compaña. Y nietos dispuestos a hacer el camino de vuelta que los abuelos no pudieron.
Porque el corazón gallego sigue latiendo en los cinco continentes y especialmente en América, donde aún arde la llama de la Galleguidad; la que mantiene viva nuestra cultura y nuestro idioma en el cosmos donde la palabra común se hace acompañar por la dulce música de la gaita.
Afortunadamente, ahora Galicia es un mundo. Está lleno de gallegos con dos patrias que nunca olvidan "el acento de allá cuando hablan en el idioma de acá". Que apuran la vida sorbo a sorbo, mientras el sol de invierno calienta la niebla baja, a la espera de que llegue el verano con sus ritmos tropicales de verbena. Ya se sabe que, de cuando en vez, también se confunde el tango con el mariachi y el "alma llanera" parece una muiñeira.
El poeta que inventó la morriña, inventó el retorno. Por eso esta Galicia del nuevo milenio... es un universo... en el que cabemos todos. Y lo celebramos todas las semanas, Desde Galicia Para El Mundo.


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