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Viaje por A Limia

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A Limia es una de las unidades territoriales mejor definidas de Galicia.

Esta comarca, marcada por su proximidad a Portugal, está integrada por once municipios de la provincia de Ourense. El más importante y por lo tanto el que funciona como capital de la comarca es Xinzo da Limia.

 
Paisaje estepario y señales propias del páramo castellano nos recuerdan que estamos muy cerca de la meseta. En tiempo nos separan de Madrid apenas tres horas y media. La autovía de las Rías Baixas ha transformado el día a día de la villa de Xinzo y de todo el municipio. Desde Ourense capital se llega en sólo veinte minutos por eso no es raro encontrar aquí mucha gente que a diario realiza ese trayecto por motivos de trabajo. La población de Xinzo ronda ya los diez mil habitantes. En la capital municipal viven cinco mil personas que encaminan su actividad cada vez con más frecuencia al sector servicios. En el resto del ayuntamiento y hablamos de más de 130 kilómetros cuadrados, otras cinco mil personas se reparten en 20 parroquias y 34 entidades de población. Aquí las pequeñas cabañas de ovejas completan la actividad ganadera de las granjas de pollos y cerdos que, como suele ocurrir en la mayoría de los pueblos de la provincia de Ourense, trabajan para COREN. Pero lo importante en Xinzo es la patata. Aquí se producen 125 millones de kilos. De ellos, cinco millones están acogidos a la indicación geográfica protegida PATATA DE GALICIA. Cada kilo de patatas supone para un agricultor de Xinzo entre 0,6 y 0,8 céntimos de euro, que se convierten en 50 o 60 céntimos para el consumidor. Casi un mil por cien del beneficio se queda en manos de los distribuidores, un margen abusivo contra el que protestan los productores. La desecación de la lagoa de Antela, apostaba por ganar nuevas y fértiles tierras que transformarían la realidad social de esta comarca. Ahora, estos patatales anegados por el ineficaz sistema de drenaje de la laguna, se han convertido en la única opción. El monocultivo es siempre una apuesta arriesgada que, en este caso, ha tenido como aspecto positivo una profunda remodelación de las explotaciones más tradicionales: concentración parcelaria, inversión en maquinaria, tecnología, e incluso, investigación. Por esa vía y con la ayuda del Instituto del Campo, quizás sea posible eliminar la fuerte dependencia de la patata. De momento ya funcionan varios invernaderos de flores y se experimenta con plantaciones de cereales forrajeros muy necesarios en una tierra ganadera como Galicia que, de momento, sigue abasteciéndose en los graneros de Castilla. Por ahora, y mientras la patata siga siendo el cultivo mayoritario, este instituto intenta ayudar a los productores. Se realizan exámenes para que el agricultor pueda certificar la calidad de su producto ante cualquier comprador.


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