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Confín dos verdes prados

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Recorrido por las parroquias del rural lalinense.

El municipio de Lalín tiene nada menos que 300 kilómetros cuadrados de extensión, por lo que también es una realidad rural, dividida en nada menos que 50 entidades parroquiales, en las que habitan mas de diez mil personas.

 
En el año 4000 a.c. Lalín comenzó a nacer, aún quedan varios castros sin excavar de aquellos primeros pobladores. En el lugar que ocupa el actual parque del aviador Loriga hubo una torre fortaleza, bajo su protección nació el primitivo núcleo de Lalín, el Casal de Torre. Siglos más tarde aquí estaban las 7 casas que daban de comer y dormir a los feirantes. Paisajes amplios e increíblemente verdes, en cada parroquia de Lalín. Tres ríos pintan con su humedad de verde el panorama. Las carballeiras de Crespa, de Rodo, de Barcia, nos recuerdan cuales son las especies propias de esta tierra. La de Barcia es la más singular porque los robles están perfectamente alineados.
Verde es su paisaje y los lalinenses casi están enraizados en esta fértil tierra por eso la agricultura y ganadería son las actividades tradicionales. Han ido abriendo puertas a la actividad industrial aprovechado la riqueza de la comarca para modernizarse y hacerse competitivas. Surgieron por las condiciones del terreno, y tienen un volumen muy importante de vacuno y porcino, y una explotación incipiente de caprino, caballar, y asnal. La importancia del ganado hace que la producción de forraje sea la principal, que junto a las praderas artificiales han ganado terreno al centeno y al trigo. A este paisaje agrario se le conoce como dálmata por alternar los cultivos con la explotación forestal. Se ha diversificado un poco más la riqueza y si antes eran unas doce familias las propietarias de la mayoría de las tierras, las nuevas explotaciones abren el abanico. Un tercio de la población vive de la tierra, y el cooperativismo es la solución de futuro. La modernización de las granjas de bovino llegó en los años 60 y ha desembocado en granjas como la de Mouriscande con laboratorio propio, y la tecnología más puntera, totalmente profesionalizadas. En todo Lalín hay unas 1300 explotaciones de bovino. San Paio es una SAT que planta cara a las grandes granjas de porcino, unas 100 en todo el ayuntamiento, y también a las de bovino. Allí viven todos sus cerdos desde que nacen hasta que han sido cebados para alcanzar la mejor calidad. En San Paio hay 3 sementales, unos 400 lechones destetados al mes, y 400 cerdos cebados. De allí pasan a fábricas como la de Embutidos Lalinenses, probablemente de las más antiguas de la comarca. Llevan 50 años fabricando embutido, siempre teniendo las manos valoradas como la tecnología más eficaz. 30 personas realizan un trabajo totalmente artesanal que produce en una gama amplia de productos unos 6 millones de euros anuales. Productos frescos, salados y embutidos, en los que la calidad es la premisa básica porque en esta tierra son expertos.
Antes los propietarios de toda la riqueza de estas tierras moraban unas viejas edificaciones señoriales que son la prueba definitiva del poder y presencia que tuvieron en esta zona. El Pazo de Liñares es actualmente propiedad del Ayuntamiento que no sabe qué hacer exactamente con esta joya que costará tanto restaurar. Y es que tiene más 3 siglos, aunque igual que ahora ha sufrido otras reformas. El Pazo de Anzuxao es un moderno conjunto agrícola y residencial, la mejor prueba es su fábrica de quesos, una más en una zona donde hay poderosas cooperativas lácteas como HOXE. También en Lalín hay iglesias, y del románico como la de Donramiro de la primera mitad del siglo XI y XII.


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