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Un paraíso natural_

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Lalín, una tierra de grandes contrastes.

La variedad del paisaje, entre verdescentes valles y montañas a veces nevadas, suponen un atractivo que añadir a los muchos que nos ofrecen Lalín y el territorio del Deza.

 
En las tierras del Deza se esconden carballeiras de sabias ancianas, se pierden en los valles llenos de viejos andares y en los caminos de aguas más puras. En Vila de Cruces buscaremos el encuentro de los ríos Ulla y Arnego para disfrutar del mar interior que ambos crean en Portodemouros. La creación artificial ha conseguido aquí alcanzar la belleza de la naturalidad. En las aguas del embalse se practican deportes de aguas tranquilas. Pero antes de alcanzar Portodemouros las aguas del Ulla bajan bravas. La corriente nos empuja hacia la aventura y el río nos reta con rápidos no siempre fáciles de remontar.
Seguimos nuestra ruta por esta tierra de agua. Agua que se precipita, que salta al vacío y se deshace en espumas y música acuática. En Silleda nos espera la catarata más alta de Galicia. El Cadeiro do Toxa es un capricho de la naturaleza donde el agua se despeña sin remedio librando más de 50 metros de altura. El sonido del agua, las riberas tapizadas de musgo brillante, las pozas que se van dibujando río abajo y los secretos que esconden los pequeños habitantes de este lugar conforman un microuniverso muy especial que se repite en muchos rincones y que merece la pena recorrer. Hierbas mágicas capaces de sanar nuestras dolencias, recetas aprendidas en la botica del monasterio de Carboeiro. Esta abadía de las tierras del Deza filtró durante siglos la luz de la cultura de manos de los mismos monjes que experimentaban fórmulas magistrales acunados por la dulce música del río Ulla. No muy lejos de aquí, el Deza cruza Taboada y se adentra en un bosque de ribera que pertenece a Lalín. Aquí aprendían a nadar antes los niños de la zona y en aquellos tiempos aun podía verse alguna nutria. Hoy es sólo un rincón de nostálgica belleza que las administraciones quieren recuperar del olvido y quizás también le toque el turno a la vieja fábrica de luz que llegó a abastecer de energía a Lalín y a Silleda. Desde Dozón subiremos por las rutas del Candán que es el mirador de toda esta comarca. Esta es la media montaña gallega más frecuentada por los cazadores en busca de liebres, conejos, perdices o jablíes. El camino puede hacerse en coche, a pie o a caballo. Desde Rodeiro ascenderemos de la misma forma a otro de los montes más emblemáticos de la comarca. La vida se eleva a la altura de la Serra do Faro. Nos separan del mar 1200 metros. Este es el balcón de Galicia, el guardián que vigila los bosques en la voz del juglar de Requeixo. La reserva de mil animales. La leyenda que guarda tesoros bajo tierra.


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