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El Portugal amigo.

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Chaves es la ciudad más importante del noroeste portugués.

El viejo Aquae Flaviae de los romanos se mantiene erguido sobre el Támega. Desde un bello lugar levantado sobre los vestigios de Roma y también sobre ruinas medievales, Chaves saluda a España desde el otro lado de esa línea ahora invisible que en otro tiempo se llamó frontera.

 
Dentro de poco una autovía unirá Verín con Chaves y se cumplirá por fin una vieja reivindicación de los españoles y portugueses que habitan en este territorio. Ambos tienen muchos intereses comunes y ahora, sin la frontera, dar un paseo por el casco antiguo de Chaves, comer un buen bacalao después de hacer negocios o comprar su artesanía es algo cotidiano. Antaño a Chaves se iba a comprar café, azúcar y otros productos de contrabando. Ahora es una visita diaria por motivos de trabajo o una excursión que se reserva para el fin de semana. Esta ciudad trasmontana tiene mucho que ofrecer a sus visitantes.
Chaves es una ciudad ribereña que hace justicia al título de capital del Alto Támega. Cuida con esmero sus jardines que son los segundos más bellos de todas las ciudades de Europa. Arreglos florales en las plazas, en cualquier esquina y hasta en las ventanas y en las barandas de las habitaciones. He aquí uno de los símbolos de Chaves. Las barandas suspendidas en el cielo. Identifican a la ciudad, le dan color y vida, y son típicas en las casas trasmontanas. Por ellas han pasado vidas enteras, en realidad toda la vida se hacía antiguamente en las varandas. Hilar el lino o la lana, secar habichuelas y castañas, colgar cebollas y tender la ropa a secar. En Chaves la mirada del turista hacia el interior de las casas ya no resulta indiscreta, es algo tan natural como visitar la Torre da Menagem en la antigua fortaleza convertida en museo militar y jalonada de cañones que ya no disparan ni a españoles ni a franceses. Desde lo alto de la torre la vista es magnífica. La Veiga de Chaves se extiende circundada por las montañas de la Serra de Larouco escondiendo bajo tierra las aguas más calientes de Europa. Chaves es una ciudad termal. Las termas están el origen de la ciudad. Aquae Flaviae, las aguas de Flavio era la designación de la urbe romana. Hoy las Caldas de Chaves son un complejo termal en pleno corazón de la ciudad. Las aguas constituyen un recurso sin precio que hace de esta zona un lugar clave en los circuitos turísticos internacionales. Buscando el glamour de la Belle Epoque llegan a las termas de Vidago miles de turistas rendidos a los pies de ese palacio versallesco y de sus jardines. El Gran Hotel tiene 365 ventanas, una por cada día del año. Sus tres fuentes termales guardan sus virtudes terapéuticas en edificios del mismo estilo que se esconden en un frondoso y fresco bosque. El delicioso entorno del lago, el golf y la piscina completan el entorno de este magnífico Hotel testigo de un tiempo en que las puertas de los salones se abrían al son de un vals y las señoras de la alta sociedad española y portuguesa se disputaban lugares y miradas entre los pares danzantes mientras los caballeros discutían de política o conspiraban, alternando las aguas milagrosas con el champagne helado. Hoy corren otros tiempos pero el glamour de los espacios interiores y exteriores sigue aquí entregado a la noble dedicación del dolce non far niente.


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