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Días de boda

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Casarse en Galicia es todo un rito.

En la realidad como en la ficción, una boda es un gran acontecimiento, y en Galicia, con nuestra merecida fama de “festeiros”, ya se pueden imaginar que en estas ocasiones la tendencia generalizada es a tirar la casa por la ventana.

 
Supone todo un dineral, claro que lo importante es la ilusión de iniciar una nueva vida con la persona escogida. Vayamos atrás en el tiempo, a los preámbulos del gran día. Si ya tenemos fecha, hay que comunicársela a nuestros invitados. Las tarjetas son un mundo aparte. Las hay de todos los precios, desde las más sencillas, las que prefiere la mayoría, hasta los modelos más extravagantes y originales. Una tirada de 250 impresiones oscila entre los 221 euros hasta los casi 800 del modelo más caro. Una vez que escogemos, las máquinas de las imprentas se ponen a funcionar a todo trapo, y en cosa de diez días están listas para repartir.
Otra cosa en la que hay que pensar es la luna de miel. La mayoría de las parejas gallegas optan por buscar latitudes más cálidas. Un crucero por el Mediterráneo ronda los 800 euros en temporada alta, y es uno de los viajes más asequibles. La Riviera Maya, en México, es el capricho más costoso, sobrepasa los 1000. Pero siempre nos quedará el paraíso cercano, también para el bolsillo, de las Islas Canarias. Y entre tanto mareo de cifras y detalles no podemos olvidar las flores. El ramo de la novia y la decoración del juzgado o la iglesia son muy importantes. Aquí no hay límite de gasto ni fronteras para la imaginación. El arte floral permite mil y una combinaciones, para todos los gustos. Ahora sí que nos instalamos de nuevo en el día señalado. Mientras los novios se hacen las fotos y el reportaje que tranquilamente puede rondar los 1200 euros, los fogones del restaurante donde se celebrará el convite trabajan a toda máquina. Tiene que estar todo listo para cuando hagan su entrada los protagonistas. Si tenemos en cuenta que el precio medio por persona se estima en 60 euros, echen cuentas del coste de los pantagruélicos banquetes de las bodas a la gallega. No faltarán mariscos, pescados y carnes. Una delicia que se prolonga durante varias horas para dar buena cuenta de tanta comida. No puede faltar el ritual del pastel de bodas y el baile que, como es norma, abren los novios. Aunque los invitados pronto se suman. Es la parte más divertida, una vez que ya han pasado todos los nervios y ha salido todo como habíamos planeado. Sólo queda cumplir las promesas contraídas y disfrutar de las mieles del matrimonio, pero eso ya es hablar en futuro.


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