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En busca del pasado

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Redescubrir el pasado en Ponteareas es posible gracias a la riqueza de sus yacimientos arqueológicos.

A punto de abrir sus puertas, el Museo Municipal de Ponteareas alberga en una sola estancia gran parte de la historia de esta zona de Galicia.

 
Cuando en el siglo II antes de nuestra era las legiones de Décimo Junio Bruto iniciaron la conquista y romanización de lo que hoy es Galicia, no sólo no desapareció la cultura local, sino que incluso se impuso por ósmosis a la de los invasores. Los restos de aquella cultura de origen celta, la castreña, han llegado hasta nuestros días y su presencia en toda Galicia es indiscutiblemente superior a la de origen romano. El elemento esencial de la cultura castreña y que le da nombre es el castro. La Cidade de Fózara y el Castro de Troña son dos buenos ejemplos de aquellos recintos fortificados que protegían núcleos de población, campamentos mineros o almacenes, y que por su carácter defensivo se construían en lugares de difícil acceso. Troña fue construido en el espolón de una ladera en el siglo IV a.C. Sus defensas eran poderosas: una doble muralla y un foso protegían a sus habitantes de cualquier peligro externo. Una visita a Troña puede convertirse en la primera parada de una excursión en busca del pasado. Será difícil encontrar huellas de la romanización aunque se asegura que existió una villa romana en el lugar que hoy ocupa el templo de San Pedro de Angoares. Es la única iglesia románica de Galicia con planta de cruz latina y ábside rectangular, lo que la convierte en uno de los tesoros de la arquitectura de este período. Fue edificada en el siglo XII y parece que perteneció a un monasterio de la orden de Cluny.
Cambiamos de escenario y también de época. Estamos sumergidos en pleno medioevo y la visita histórica continúa ahora por tierras de Vilasobroso. Entre luchas y guerras esta fortaleza fue pasando por multitud de manos a cada cual más noble, pero perteneció a los Sobroso y los Sarmiento más que a ningún otro. Aunque se encuentra en territorio de Mondariz, fue el ayuntamiento de Ponteareas quien lo adquirió y quien lo conserva en magnífico estado. Desde la restauración de 1981 está dedicado a fines culturales y de defender esta zona, ha pasado a ser guardián de sus principales valores etnográficos recogidos en el museo comarcal. Desde sus almenas se pueden contemplar amplias panorámicas de toda la zona. Dejamos el castillo de Vilasobroso dominando como antaño el valle del Tea y nos acercamos al monasterio de san Miguel de Canedo, un lugar con más importancia histórica que artística. Aquí tenían los templarios el Coto de los Canedos. Disuelta la orden, la parroquia fue donada a los señores de Soutomaior que edificaron un pazo en el que habitó la familia hasta que en el siglo XVIII, Diego Sarmiento de Soutomaior, conde de Salvaterra, lo donó a la orden franciscana para que construyera un convento, donde aún vive hoy una comunidad de monjes.


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