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La tradición de hacer alfombras florales en Galicia.

Un instante, tan sólo unas horas, dura el esplendor de las obras de arte hechas con flores en el suelo. El tiempo que dura una procesión.

 
En Ponteareas no lo sienten así. Para ellos el proceso es tanto o más hermoso que el momento en el que el delicado trabajo es pisado. Sesenta días después de Pascua comienza todo. Durante quince días las mujeres mayores de Ponteareas deshojan flores con paciencia y amor. A los pocos días se airea el mirto y la hoja de mimosa para que esté fresca. En los últimos días se organiza el trabajo por portales y acda asociación se dedica a su calle. Las mujeres deshojan y los hombres marcan el dibujo, con plantillas utilizando pintura o tiza, menos agresiva. En este momento las cartas ya están sobre la mesa. Cada asociación desvela el dibujo que va a realizar. Luciano Doval es uno de los responsables de convertir esta tradición popular en algo culto. En sus dibujos para el tapiz de la Plaza Mayor siempre hay inspiración en las grandes obras de la humanidad, desde una vidriera de Notre Dame, a las alfombras de la Casa Real. Los viajes y los libros son su inspiración. Perfilan con arnica, fiuncho o jarabullo. Rellenan el dibujo con pétalos, algunos geométricos, otros con un tema bíblico. La última noche es la más emocionante. No se piensa en cuando su laborioso trabajo sea pisado, si no que se vive el momento y durante toda la noche, algunos hasta el amanecer.
Ponteareas no es la única población en realizar estas alfombras en Galicia, ni siquiera en España. Desde el valle de Orotava en Canarias donde sus alfombras son con arenas de colores del Teide, vienen sus máximos especialistas a realizar la alfombra que se pisa justo al salir de la iglesia. Ellos traen flores secas, las naturales se las proporcionan en Ponteareas. Cada año, dependiendo del clima, imperan unos colores u otros en las hortensias, rosas o mimosas, aunque si un color es imprescindible se van a comprar las flores a donde haga falta. Cada año se incorporan novedades respecto a otros años. Realmente no son costumbres nuevas, si no que paulatinamente se recupera en su totalidad la fiesta tal como era en la antigüedad. La guerra fue su principal enemiga, y en la posguerra no estaba la población para pensar en esta fiesta. Pero a finales de la década de los 40 y principios de los 50 se decidieron a recuperarla. Efectivamente es espectacular. Tanto llegar a Ponteareas cuando las alfombras ya están preparadas, como contemplar todo el proceso y vivirlo así más a fondo. Este esplendor le ha merecido ser fiesta de Interés Turístico Nacional.


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