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Volver a pescar

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Primera jornada de pesca en las rías gallegas después de casi tres meses de veda.

Es jueves, el tiempo no acompaña y las únicas artes autorizadas son, de momento el butrón y el trasmallo, dos modalidades secundarias para la flota gallega de bajura.

 
Un buen número de barcos se queda fuera del Plan de la Xunta que de momento solo permite faenar a las embarcaciones de menos de 2,5 toneladas. En Portosín solo han salido cinco de los veinte barcos que tenían autorización. La comprobación a través de los análisis de que el chapapote no ha afectado al interior de las rías, unido a los elevados precios de los productos gallegos en el mercado han puesto finalmente de acuerdo a los pósitos de las rías de Muros, Arousa y Pontevedra que han decidido unánimemente volver al trabajo. Al igual que ocurrió con la apertura del marisqueo a principios de febrero, los profesionales que comiencen a trabajar accederán a medio mes de subsidio. Pero aquí nadie quiere vivir de limosnas, les preocupa más los que ocurrirá en la lonja. La de Portosín está totalmente paralizada así que todo este pescado se subastará en Ribeira. Suso está relativamente satisfecho. Las cotizaciones han sido buenas, en algunos casos incluso superiores a las del mismo período del año pasado. Pero quizás es pronto para hacer una valoración. Habrá que ver cómo se comportan los consumidores, como ocurrió con el marisco. Las primeras almejas que llegaron a las lonjas llegaron a tener precios prohibitivos. A 42 euros llegó a cotizarse el kilo de almeja fina. Pero ni siquiera estos precios tan atractivos bastaron para convencer a muchas cofradías que aunque tienen autorización para hacerlo, de momento se niegan a mariscar. La llegada de galletas de chapapote a algunas playas sólo dos días después de la apertura de la veda generó críticas a la reanudación de la actividad y una gran preocupación en las agrupaciones de productores. El sector está dividido. Mientras en la zona de Arousa y Pontevedra están mariscando sin problemas, en Noia se encuentran con gran parte de las almejas y los berberechos que debían recogerse están muertos. En este caso, la culpa no es de la marea negra del Prestige , sino de la alta cantidad agua dulce que llegó a los bancos como consecuencia de las fuertes lluvias.
En Arousa y Barbanza se enfrentan a otro problema. La crisis del Prestige envió a las mujeres a casa y las playas se quedaron sin vigilancia a merced de los furtivos. Pero con lo que queda están volviendo al mercado e intentando recuperar la normalidad. Esta es a grandes rasgos la situación que viven los mariscadores y marineros gallegos en estos momentos. Los análisis continúan. En algunas playas de Carnota aparentemente limpias se encontraron chapapote bajo la arena al buscar coquina para analizar. Los bancos de percebe están cubiertos de fuel de Cedeira para abajo y la flota de bajura pide que se autoricen más artes. El reto ahora será abrir la pesca de forma limitada, gradual y controlada para evitar una sobreexplotación de los bancos en el interior de las rías. La Consellería de Pesca se ha mostrado cauta a la hora de abrir las aguas exteriores, y se ha limitado a señalar que no se llevará a cabo hasta que los muestreos sobre el estado de los bancos y los recursos no sean totalmente satisfactorios. Mientras tanto, los armadores que estén mariscando a flote y certifiquen que ésta no es su actividad principal porque trabajan con otras artes podrán recibir la ayuda correspondiente a todo el mes de febrero igual que el personal de cofradías, lonjas, fábricas de hielo y rederas. Los pescadores que faenen recibirán solo la mitad y los mariscadores dejarán ya de percibirla a partir de este mes. Las embarcaciones que hayan sufrido desperfectos a causa del fuel recibirán indemnizaciones; para un aparejo de cerco las pérdidas pueden elevarse hasta diez millones de pesetas. Pero la ayuda económica no lo es todo. Los expertos aseguran que la gente vinculada a la economía del mar, que ha perdido su negocio,... tendrá índices de estrés postraumático importantes, depresiones, ansiedad, problemas de relación. Y seguro que cualquier pescador gallego que ve un petrolero en la lontananza se estremece. Por eso aconsejan que además de las ayudas económicas que se están dando se faciliten prestaciones sanitarias como la asistencia psiquiátrica que les ayuden a recuperarse anímicamente.


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