Mapa de recursos


Desde el Monte Faro

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

Nuestro camino se inicia hoy en ascenso.

A la cumbre del Monte Faro subimos en busca de paisajes serenos, en los que brota ya la primavera, la estación que estamos estrenando estos días.

 
Los toxos y las mimosas salpican el paisaje, y sus brotes amarillos colorean nuestra percepción de las cosas. El aroma de las mimosas impregna la visión idílica de las aldeas chantadinas: San Vicente de Argozón, Mondín, Quizán, San Miguel do Monte.
Monte Faro es un auténtica reserva natural de unas 3.000 hectáreas que conforma el límite entre las provincias de Pontevedra y Lugo. La flora autóctona, con bosques de castaños y robles, los soutos y carballeiras, son frecuentes todavía entre los pinares de repoblación, y entre todos dan cobijo a multitud de especies faunísticas. Monte Faro es un enclave de especial interés ecológico, por ello forma parte de la Propuesta gallega de lugares de importancia comunitaria. Y, a la vez, es una inmensa área recreativa y excelente para la práctica de deportes al aire libre, el aire puro que anhelan, por ejemplo, los senderistas. Es un paraíso para los amantes de las rutas de media montaña. La enorme presencia de la sierra es un hito en el paisaje. Una marca aprovechada también por el cristianismo. La hermosa ermita fortificada de Nuestra Señora do Faro, construida en el siglo XVIII, da lugar todos los años a una de las romerías más concurridas de Galicia en el mes de septiembre. Fe y devoción envueltas en un halo de misterio, como no podía ser menos. En el camino de la Virgen, como se conoce al sendero que se inicia unos 500 metros más abajo, crece una hierba que no necesita ser cortada jamás, y se mantiene intacta entre matorrales. Es el camino elegido por muchos romeros para alcanzar la ermita, y no son pocos los que lo recorren de rodillas para que la Virgen atienda sus peticiones. En el entorno de la capilla nos hallamos ya en la cumbre. Estamos a 1.187 metros de altitud. El aire es seco y cortante, pero las vistas de las tierras de Chantada son inmejorables. En días más claros, sin calimas ni brumas, hasta se dejan ver las cumbres de los Ancares y del Caurel. Para descender de la sierra y llegar a Chantada hay que pasar junto a la Fuente de la Virgen, un ejemplo de los múltiples manantiales naturales de aguas puras que nacen en estos montes.
Seguimos nuestra ruta por caminos que atraviesan aldeas y parroquias. El entorno rural de Chantada nos reencuentra con uno de los paisajes más bellos y mejor conservados de la Galicia interior. Requeixo es uno de ellos. En otras épocas, muchos de sus vecinos emprendieron el camino de la emigración. Barcelona fue el destino de la mayoría, y hoy, los que no han regresado, vienen siempre que pueden a gozar de la pureza de este entorno. Otras aldeas, como Carballizos, afianzan nuestra impresión inicial de paisaje idílico. Es fácil adivinar que la ganadería es el sector económico y de producción más importante de Chantada. Pasamos por Quintela descubriendo el curso del río Asma, aunque tendremos ocasión de conocerlo mejor más adelante. Antes de llegar a la villa, el río se hace parque para descanso de chantadinos y visitantes y paseo para todos en este tramo de su cauce que está previsto que atraviese el núcleo urbano. Alcanzamos, por fin, Chantada. Aquí nos detenemos porque conocer la villa y sus habitantes es el objeto de nuevas visitas.


Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook