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El Camino de Santiago

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Un itinerario espiritual.

El hallazgo del sepulcro del Apóstol Santiago, a comienzos del siglo IX, dio origen a la tradición xacobea.

 
Piadosos fieles procedentes de toda Europa se pusieron en marcha hacia Compostela, para visitar aquel prodigio. Con sus pies labraron el camino, los muchos caminos que conducen ante el Apóstol. Un itinerario espiritual, uno de los más importantes focos culturales europeos y todo un fenómeno sociológico que en nuestros días está vivo como nunca. Uno de los más transitados es el Camino Francés, así llamado aunque se inicia más allá del Rhin. El Camino Francés y la Ruta Cantábrica confluyen en Melide, una villa que une su destino a la tradición xacobea ya desde el momento de su fundación. En Melide el camino entra por O Coto, límite entre las provincias de Lugo y A Coruña. Aquí los peregrinos ya ven más cercano el final de su aventura. Pero es en O Leboreiro donde nos encontramos con un testimonio vivo del pasado. Es una hermosa aldea que conserva el pavimento original, una calzada de piedra labrada por los pies de los devotos peregrinos que ha sido recientemente restaurada por el Plan Xacobeo. La iglesia de Santa María, del siglo XIV, imprime al conjunto un aspecto medieval. También se conservan restos de un antiguo hospital de peregrinos y las curiosas “puertas de mercadores”, unas ventanas en las paredes de algunas casas a través de las que se abastecían los romeros para proseguir su ruta. La calzada medieval continúa hasta el río Seco. La parada es obligada, un alto en el camino para reponer fuerzas y refrescarse. El río lo salva un bonito puente que, al parecer, data de época romana. Es otra postal para el camino. La senda xacobea se interna a continuación en Desicabo y A Madanela. Llegamos así a Furelos, otro conjunto con aires de otra época. El río Furelos también luce orgulloso su puente medieval, que por cierto, aparece citado en el Códice Calixtino. Antiguo como las carballeiras aún conservadas, hubo aquí un hospital de peregrinos. Sí permanece en pié el templo románico de San Xoán, remodelada en el siglo XIX. Otra iglesia nos sale al paso. Es Santa María de Melide, del siglo XII, una de las joyas del románico gallego. El camino prosigue cruzando el regato de San Lázaro, para internarse después por el Carballal. El frescor de la arboleda es un antídoto para el cansancio, el río un nuevo paso adelante para los peregrinos. El camino de Santiago en Melide es un bello tramo de unos 10 kilómetros en el que podemos admirar naturaleza e historia. Y con la historia nos reencontramos en la iglesia de San Vicente de Vitiriz, el último elemento del camino de Santiago melidense. Es del siglo XIV, de estilo gótico con reminiscencias románicas y un hermoso rosetón. Nos acercamos al vecino ayuntamiento de Arzúa. No queremos apartarnos del Camino sin visitar, al menos, el único templo de este tramo dedicado al Apóstol Santiago, que está en Boente.


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