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El cinturón verde.

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Desde hace unos años la ciudad de Lugo mira más allá de sí misma en busca de respiros. Y los ha encontrado en sus cercanías: es el cinturón verde de la ciudad de la muralla.

Ocurre a menudo que para encontrar aquello que necesitamos basta con echar un vistazo alrededor. Cosas que siempre han estado a nuestro lado aparecen de repente ante nosotros como desconocidas. En Lugo está sucediendo algo parecido.

 
El primer gran descubrimiento fue el río Miño. Todos lo conocían, es cierto, pero sus riberas estaban impracticables. Un paseo urbano de aproximadamente un kilómetro permite acompañar el discurrir del Miño desde el Balneario hasta la zona universitaria. Paseos, ocio, deporte... respirando la placidez contagiosa del río. La creación del llamado “cinturón verde” de Lugo es un plan muy ambicioso. Está previsto acondicionar áreas recreativas y paseos a lo largo de las márgenes del Miño desde Lugo hacia Outeiro de Rei y Rábade, alcanzar la Illa de Cela y las Lagoas de Begonte. Más de 100 kilómetros de senderos que atravesarán zonas de gran valor ecológico y que en muchos puntos enlazará con tramos del Camino de Santiago. Una tarea de años que ha exigido la unión de las instituciones. Toda esta atención a los alrededores de Lugo viene dada por sus excepcionales condiciones naturales y su cercanía con la ciudad. No tenemos más que cruzar el puente nuevo y nos encontraremos en el monte Segade, un buen lugar para empaparnos de naturaleza y dar largas y saludables caminatas. Haremos compañía al río Mera y podremos visitar rincones pequeños y encantadores, como alguno habitado por un molino en ruinas y salpicado por cascadas. En Ombreiro volvemos nuestra vista hacia el Miño y nos fijamos en que todavía permanecen las marcas de los caneiros de piedra para la pesca tradicional de trucha y anguila. Nosotros nos quedaríamos aquí horas y horas, como los pescadores, pero con la cesta vacía.
Si en Ombreiro todo era tranquilidad, otra cara del Miño es la que nos sale al encuentro en O Piago, río arriba. Como queriendo huir de sí mismo, el cauce pega un salto y con esa energía renovada todo él es ímpetu, fuerza. La presa se encuentra en el límite de los ayuntamientos de Lugo y Outeiro de Rei. Es un lugar que mucha gente conoce y que recibe numerosas visitas. Completamos nuestra vuelta al cinturón verde de Lugo cerrando el círculo. Nos detenemos en el parque periurbano del río Rato, afluente del gran Miño. Tres kilómetros de recorrido a lo largo del río que hay que incluir en el cómputo total del parque: un millón de metros cuadrados de superficie porque los terrenos adyacentes también son objeto de recuperación. Por ejemplo, ya existe un recinto donde poder observar algunas especies curiosas de aves, abierto a todas las visitas. También en el parque del Rato se ha construido ya un cierre cinegético para corzos y gamos y en el que la Diputación Provincial ha colaborado con la Fundación Rof Codina.


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