Mapa de recursos


De Voces Ceibes a Los Suaves.

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

Si repasamos la historia de la música gallega, nos daremos cuenta de que es una crónica con luces y sombras, según la página escogida.

La música, como el país, no alcanza su desarrollo pleno hasta los años 90. Antes de ese momento, el camino recorrido por nuestros artistas fue más de espinas que de rosas.

 
Durante el franquismo solo se permitía una cultura popular basada en el folklore que algunos recuerdan como Sección Femenina, aunque fue en los difíciles años 60 cuando se alzaron algunas voces que se autoproclamaron libres a pesar del Régimen. Voces Ceibes y los de su época lo hicieron con rebeldía, utilizando versos que rimaban con la situación política del momento. Fueron mejores letristas que músicos o intérpretes pero se les perdonaban esas carencias por la trascendencia de sus mensajes, que llegaban a un público joven y universitario, cansado de folkloradas. Los años setenta estuvieron marcados por la aparición de nuevos cantautores entre los que destacaron Luis Emilio Batallán con su primer elepé “Ahí ven o maio” y Suso Vaamonde, continuador de la canción social de los Ceives. Andrés Dobarro fue el estandarte pop y a Juan Pardo se le debe la grabación de un álbum con poemas de Cabanillas, Pondal y otras figuras literarias bajo el título “Miña nai dos dous mares”. También aparecieron entonces grupos como Fuxan os Ventos, el más mítico de todos los de su estilo. A finales de esta década, impulsadas por una creciente economía del mercado musical, las empresas fonográficas ponen sus ojos en Galicia y nacen los primeros sellos importantes, como Xeira, bajo la dirección de Xerardo Rodríguez o Zafiro, que dirige Nonito Pereira. Con estos sellos de dan a conocer cantautores como Pilocha o Xosé Manuel Conde, la canción popular de A Roda y un nuevo estilo folk que viene a dignificar nuestros instrumentos tradicionales. Milladoiro comienza a reinterpretar nuestras raíces musicales y el folk gallego alcanza una categoría que no había conocido hasta entonces. Ellos fueron los primeros que creyeron que nuestra música era lo suficientemente buena para hacerla sonar en todo el mundo. Detrás llegaron grupos como Fía Na Roca, Xorima o Matto Congrio que contribuyeron a fortalecer aquellas raíces y que dieron lugar a ramas importantes. De Matto Congrio salieron dos grandes figuras del folk actual. Por una parte, el gaitero Carlos Núñez que tocó con The Chieftains siendo aun muy joven y que fue el primero en dar a conocer internacionalmente nuestra gaita como solista. De otra parte, Berrogüetto, que llegaba con melodías totalmente diferentes a las que se estaban haciendo. Fue el momento del despegue. Se cambió el típico folk triste y melancólico y nació una nueva vertiente con mucho más ritmo. La gaita se convirtió en protagonista absoluta. Budiño, Cristina Pato y Susana Seivane lo demostraron en festivales de medio mundo. Las pandereteiras de Leilía se subieron a los escenarios. Las chicas de Avalon añadieron una nueva perspectiva al folk y Luar Na Lubre colaboran con Mike Olfield convirtiéndose en el grupo gallego más internacional. En estos momentos el folk gallego evoluciona hacia sonidos más electrónicos. Los instrumentos tradicionales se alían con los samplers y coquetean con el funky y de esa fusión salen grupos como Laio, menos profetas en su tierra que en Canadá, por ejemplo, donde han conseguido colocarse en las listas de éxitos. Esta es, a grandes rasgos, la evolución de nuestro folk pero volvamos ahora a la década de los ochenta para revivir el triunfo absoluto del pop y del rock. En aquel momento el panorama musical español se alimentaba de grupos gallegos. De la movida viguesa salieron grupos como Siniestro Total, Golpes Bajos, Resentidos, Aerolíneas Federales o Semen Up, fundamentales para entender y conocer la época dorada del pop-rock en España. Poco después llegaron Los Suaves, probablemente uno de los grupos de rock más auténticos que ha dado Galicia y los que mejor están sabiendo resistir el paso del tiempo. En los noventa el fenómeno llegó de la mano del movimiento bravú. Os Diplomáticos de Monte Alto fueron la semilla que prendió en un público que necesitaba rock con raíces y fundamento. Herdeiros da Cruz cogieron la onda y la interpretaron a su manera. A mi manera, My Way, fue el tema que hizo internacionales a Los Piratas a través de una campaña publicitaria. Lo mismo les sucedió a sus paisanos Killer Barbies que después de triunfar en el mercado europeo gracias a una conocida marca de refrescos, conquistaron definitivamente el mercado alemán donde venden muchos más discos que en España.


Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook