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La Costa Dorada

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Pontevedra es una de las 10 ciudades españolas en las que se mejor se vive.

De la costa de la metrópoli viguesa nos dirigimos a la costa pontevedresa que afortunadamente se libró en gran parte de la entrada del chapapote.

 
Si buscásemos la palabra hedonismo en el diccionario vendría como definición un viaje por la costa pontevedresa. El casco viejo o vello se ha puesto bello de verdad. Es recomendable un paseo para descubrir que las antiguas plazas se conservan en todo su esplendor y al mismo tiempo descubrir los cambios que han enmendado pasados errores, para los que ya conocían la ciudad. Pontevedra en su conjunto es semipeatonal así que son los pies los que nos llevarán a la Plaza da Ferreiría y al nuevo edificio del Museo Provincial. Justo al lado la Iglesia gótica de San Francisco. Es momento de terracear en la Plaza de la Leña, y después A Pedreira donde está el pazo de Mugártegui. Otras opciones son la Basílica de Santa María del siglo XVI, o las ruinas de Santo Domingo del siglo XIV, sede del Museo Arqueológico. Todo queda cerca en Pontevedra si el viajero se deja llevar por su instinto, y un último punto puede ser la iglesia de la Peregrina con planta en forma de vieira. El olfato más chic descubrirá la huella del diseño unida al río. Y para emprender un paseo por la ría primero se le deben tomar las medidas desde los miradores de Cotorredondo y el monte Castrove entre gamos, corzos, y el paseo por el lago Castiñeiras. Desde aquí se siente uno un poco pájaro, aunque algunos aspiran a otro tipo de sensaciones. 20 kilómetros de ría están a nuestros pies para darnos placer desde el punto de vista visual, del gusto, y táctil, porque no hay mejor caricia que la de una ola. Por eso hay 5 puertos deportivos uno de ellos con sede en Marín. Estamos en la orilla izquierda de la ría y su motor socioeconómico es el puerto marinense. Su crecimiento dobla el de cualquier otro puerto con un tráfico anual de mercancías de 2 millones de toneladas. Pero cada ampliación se ha de mirar con lupa por el impacto medioambiental. Lo mismo le ocurre al puerto pesquero con 120 embarcaciones. La Escuela Naval de Marín también ha transformado la fisonomía marinense. Desde 1943 está aquí la única escuela naval de oficiales de Armada de España. Antes de irnos a la costa que tenemos enfrente queda una cita pendiente con el pasado: los petroglifos de Mogor. En la orilla derecha ya nos reciben tentadoras como sirenas las playas de Lourido y Campelo. Si el viajero tiene un momento espiritual la receta es el Monasterio de San Juan de Poio. Su Iglesia es del renacimiento, el retablo barroco, y la bóveda de crucero. Un mosaico ilustra el camino de Santiago. Para los que quieran repetir es hospedería de Semana Santa a octubre.
Combarro parece un decorado, un capítulo de las aventuras de Gulliver, pero es de verdad y Conjunto de Interés Histórico-artístico. Chancelas es sinónimo de veraneo. Para gente con sentido práctico Raxó es la solución. Tiene un bullicioso puerto y bonitas playas cerca de Sanxenxo, la meca del turismo, la noche más divertida. Y llegamos a O Grove un paraíso que si recibió el azote del chapapote pero que se ha recuperado gracias a la valentía de su gente. 500.000 personas prueban cada año sus 23 playas, la visión submarina, la naturaleza más virgen incluso el juego. Y desde el Parque Natural de la Lanzada tomamos impulso para nuestro siguiente viaje a Arousa.


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