Mapa de recursos


Los espacios naturales.

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En el umbral del verano 2003, la costa gallega está... la mar de viva.

El acantilado de Cabo Silleiro está bañado por un mar de plata diurna y es el más impresionante mirador atlántico del sur gallego.

 
Sobresale en el trayecto entre A Guarda y Baiona, bañado por la espuma blanca de las olas que se deshacen contra las rocas. Cuando la noche se funde con el día, el mar toma el color del atardecer dorado, que únicamente rompe la luz-guía del viejo faro. Mas allá las Islas Cíes guardan la bocana de la Ría de Vigo y emergen majestuosas y bellas sobre azules. Configuran el espacio natural mas popular de este mar. Son piedra en su cara sur y blanca arena por el norte. Las antiguas Illas Ficas hay que gozarlas recorriendo los legendarios senderos, entre viejos pinos que nacen sobre un manto verde. Enfrente, más playas entre las dos agujas que marcan el principio y fin de la llamada Costa de la Vela. Son las puntas Robaleira y Subrido, y Cabo Home, a donde es posible llegar a pié desde Donón y poder tocar de cerca, la belleza más abrupta.
Las Ons son también Illas Atlánticas, Parque Nacional. En ellas habitan, junto a cormoranes y gaviotas, los mejores mariñeiros de este mar, conocedores del secreto refugio del mejor marisco. Tiene su paisaje un aire entre el azul y el verde, que destaca en los días de los cielos claros. La de Ons es playa abierta al visitante y la de Onceta cueva misteriosa que invade la espuma blanca. Aquí nos nacen aguamarinas en las manos, mientras el viejo faro encara la centenaria capilla de A Nosa Señora de A Lanzada, que cura los meigallos.... A Lanzada, playa ancha y larga que baña el mismo Atlántico, y sistema dunar recuperado y protegido. Punto de encuentro de las aves viajeras, que buscan refugio en la primavera florecida. Paseo de salud contemplando las mareas y escuchando las voces del mar. Las mismas voces de olas que se deshacen en la arena. Una y otra vez, conciliando la luz contraria.
Tiene el mar de Arousa una luz especial, con la que la sombra estalla hacia el sol, dibujando un dorado horizonte de islas. La de Arousa es la más grande y habitada, y emerge de la ría, entre espacios verdes protegidos y arenas solitarias. Tiene la fuerza del pasado, forjado en el esfuerzo de sus mariñeiros, y es vida en el presente, que convierte aquellas lágrimas en oro y diamantes, que brillan sobre el espejo del agua. Esta Illa es la perfecta conjunción de la fuerza del hombre y la vida a pié de mar. Cortegada es territorio por conquistar, que preside el encuentro del Ulla con el Atlántico. La envuelve la leyenda de los más antiguos habitantes, soldados de ejércitos fantásticos. Una Illa verde que alimenta todo tipo de árboles, sobre los que se desliza el viento, suavemente, como un canto de sirenas. En Sálvora hace tiempo que la roca perdió su tono solitario y su condición de nido preferido por las aves marinas. La pequeña playa está envuelta en el rumor de legendarios tesoros ignorados. La Illa espera paciente, día a día, la llegada del velero de la vida.
Corrubedo tiene cada día una luz nueva. Luz celeste, del alba o del atarceder, que se refleja en su gigante duna móvil, única en el litoral gallego. Configura uno de los más hermosos paisajes de la costa atlántica: mar azulado, playa abierta, “lagoa” misteriosa de Carregal, aves volando por un cielo de infinita pureza, legendarias aguas de Vixán,... Sobre Corrubedo se columpian las olas, revestidas de blanca espuma, al compás de una bella sinfonía marina.... La misma música que se escucha en la calma de la tarde al pié de Monte Louro. Aquí el Atlántico impuso su fuerza al pequeño río Longarelo, obligándole a formar la Laguna de As Xarfas. En sus aguas renace cada noche la leyenda de la ciudad sumergida, nueva Atlántida imaginaria, iluminada por el viejo Faro que vuelve su mirada a las Américas, cuando las sombras de nubes huyen con la llegada de la noche.


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