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Carnota, el Olimpo Celta

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Recuperar la pesca y el paisaje son los dos objetivos principales en esta zona.

Como si el Pindo se derrumbara sobre el mar, como si estuviera desintegrándose junto a la orilla, todo es piedra en este trozo de costa.

 
Piedra misteriosa alrededor del camino que sube al olimpo de los dioses: eterna, infinita e inmortal, tomando las formas del viento, de la lluvia, de la sal…y quién sabe si de alguna mano virtuosa. Piedra bien trabajada en el que dicen es el hórreo más grande de Galicia y probablemente del mundo. Bien medido tiene 35 metros de largo y 22 pares de pies. Piedra también en Ézaro, donde el río Xallas se suicidaba y moría como casi ningún otro río en Europa, saltando sobre las rocas directamente al mar. Y sobre todo piedra junto al mar, mucha piedra todavía por limpiar en esta costa de Carnota, que ha vivido el pasado invierno el episodio más negro de toda su historia. El aspecto que presentan sus playas y acantilados siete meses después es esperanzador si hemos guardado en la retina la imagen de aquellos lagos de petróleo por donde apenas se podía caminar pero si miramos bien bajo las rocas nos daremos cuenta de que queda mucho trabajo por hacer.
En Lariño, justo después de Monte Louro, la primera impresión es buena pero los mariscadores de Muros desarrollan día tras día un concienzudo trabajo a un metro de profundidad. El fuel está filtrado bajo la arena y escondido también bajo las rocas. Lariño es un espacio natural protegido que forma parte de la Red Natura 2000. Llevará tiempo dejar las cosas como estaban, quizás más del que las partidas presupuestarias pueden cubrir. Limpiar lo que queda ahora es un trabajo de chinos del que depende el futuro de mucha gente que vive del mar. Algunos ya han vuelto a la faena en Punta Insua. En la Consellería de Pesca afirman que se tomó esta decisión después de consultar con el propio sector, mayoritariamente partidario de la reapertura, y después de que las más de 120 prospecciones realizadas en los fondos marinos en estas zonas garantizasen la seguridad sanitaria. Recuperar la pesca y el paisaje han sido los dos objetivos principales. En Ximprón el fuel alcanzaba un metro y medio de espesor. Ahora presenta mejor aspecto aunque los trabajos continúan en dunas y rocas. La hidrolimpieza se hace con agua caliente a presión que puede alcanzar hasta 90 grados de temperatura. Resulta efectiva para mejorar el aspecto de las rocas pero elimina cualquier forma de vida que pudiera existir en ellas y devuelve en gran parte el petróleo al mar. Esto no es un parque natural y en consecuencia las actuaciones no son tan cuidadosas aunque es cierto que en algunas zonas de Carnota los trabajos se han desarrollado de forma especialmente intensa. Una de esas zonas es la que rodea la granja de rodaballo que está casi como antes de la catástrofe.
En la Boca do Río las cosas también vuelven poco a poco a la normalidad aunque las filtraciones bajo la arena afectan a dos berberecheiras que hay en los extremos de la playa y los trabajos tienen que continuar. No todos los paraísos de esta costa corren la misma suerte. Porto dos Negros es un lugar hermosísimo y de nombre fatídicamente premonitorio que sigue en la lista de espera. Las fuerzas y los dineros no alcanzan para arreglarlo todo al mismo tiempo. Han sido muchos los kilómetros de costa afectados en esta Carnota salvaje que no se conformará con un lavado de cara y seguirá trabajando para volver a ofrecerles un paraíso impoluto.


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