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El tren de la costa

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Uno de los trayectos mas bellos que podemos recorrer en tren es el de la costa cantábrica gallega.

El ferrocarril de vía estrecha FEVE, que cubre el trayecto entre Ferrol y Oviedo, nos permite una visión diferente de este paisaje impresionante.

 
Qué importa más, el medio o el final. En este caso ambos. Importa el medio, el medio de transporte el tren de la Feve, e importa la finalidad que es disfrutar del paisaje. Y la mejor manera es esta. Nos subimos en la estación de Espasante y nos bajamos en la de Foz municipio que vamos a visitar la semana que viene. Nada de tener que ir atento a la carretera en el caso del piloto, o de las indicaciones en el caso del copiloto. Relájese, déjese arrullar por el traqueteo del ferrocarril y desde luego disfrute de las vistas. Ya llegamos a O Barqueiro, la parada que más nos ha gustado. En Alaska ya conocen esta maravillosa manera de transportarse, y durante el recorrido saltan los flashes de los turistas, aunque son de natural impresionable, porque también nos fotografían a nosotros.
Tras o Vicedo, el mar inunda las ventanas del tren. Es un tren sobre todo veraniego, turístico. En invierno funciona más como un tren de cercanías y tiene dos rutas básicas que enlazan Ferrol con Bilbao y Bilbao con León. Ya llegamos a Viveiro, y de nuevo el recorrido es el más hermoso posible. Es diferente a los demás ferrocarriles, se trata de un transporte colectivo más cercano. El año pasado unos 12.300.000 personas disfrutaron de este trayecto. Ya llegamos a la parte del recorrido que nos ha recomendado el revisor. Si no la hubiésemos visto no habríamos creído su descripción. Pero la hemos visto y grabado para ustedes. Con el frío, con el viento, este tren de la costa se suelta la melena y casi surfea, porque las olas llegan hasta la vía. Lo dice el revisor. Sólo por un instante siéntanse como un turista de interior que se mete en este tren. El viaje vale por unos diez chapuzones en una reputada playa cantábrica, mínimo. En algunas paradas únicamente se detiene si hay viajeros en el apeadero, un método casero pero entrañable. Esta es la red de vía estrecha más larga de Europa con 1250 kilómetros, a diferencia de la Renfe el ancho es métrico. Poco a poco queda atrás la fama de ruinoso de este trayecto y el crecimiento es constante. Estos ferrocarriles fueron la solución antes de la existencia de las carreteras, cuando llegaron estas quedaron obsoletos, excepto en esta zona donde los costes de la vía ancha eran excesivos. Llegamos a Foz, y nos queda el regusto de los tópicos, que se nos ha hecho corto el viaje, que querríamos seguir. El viaje es la FEVE en sí.


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