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PLAYAS DE ENSUEÑO.

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Un paseo por el hermoso litoral de la Ría de Noia.

Desde Baroña hasta Noia hay unos 30 kilómetros de costa. Eso se traduce en playas, lo que significa lugar ideal para vacaciones. Y entre arena, sol y mar se multiplican las opciones para muchas formas diferentes de entender el descanso. Hay playa para todos.

 
Hasta el pequeño istmo al pie del castro de Baroña vale para tomar el sol y darse un chapuzón. Y eso que tiene como vecina la playa de Arealonga, arenal nudista de difícil acceso, con un kilómetro de bajada. Muy cerca de las hermosas dunas de Corrubedo, en Ribeira, están los arenales de Espiñeirido, Regos y Basoñas. Y, de premio, las lagunas de Xuño y de Muro, espacios naturales de gran valor ecológico que atraen el interés de los especialistas en flora y fauna. En Porto do Son, concello del que partimos hay playas salvajes como As Furnas. Aquí las máquinas siguen trabajando para recuperar la playa, a la que alcanzó la marea negra del Prestige. La extensión de la playa hace que la limpieza se convierta en una tarea muy minuciosa, para que el arenal vuelva a ser el que era. Siguiendo la línea costera, nos detenemos en la playa de Boca do Río, situada en la desembocadura del río Sieira. Estamos en julio, pero les aseguramos que durante los fines de semana de agosto llega a ser complicado hacerse un hueco en muchas de estas playas. Llegando al núcleo urbano de Porto do Son nos detenemos en Arnela, un arenal ganado a las rocas en marea baja que es una importante zona de marisqueo. Y, a su lado, Fonforrón, una cala en medio de una zona de acantilados horadados por pequeñas cuevas pobladas de leyendas. En la playa urbana de Porto do Son recuperamos la calma. Estamos ya en zona de ría, a partir de aquí notaremos el abrigo de los vientos y de las mareas. Son playas más familiares y accesibles, pero, sobre todo, mucho más tranquilas. La playa de Aguieira es una de las más conocidas de Porto do Son. Una fama justificada por su longitud y su belleza. Esta es la auténtica playa de Compostela, porque desde Santiago veinte minutos no son nada cuando aprieta el calor. Parte de su encanto se debe al cordón de dunas que separa la línea intermareal de la desembocadura de los ríos Cans y Quintáns. Se forma así un ecosistema complejo y variado. Coira es otro ejemplo de playa de ría, más resguardada y tranquila. Está en la desembocadura del río Sandián, de ahí su riqueza ambiental. Al mismo tiempo, es un excelente mirador sobre la ría, que nos obsequia con el paisaje de los arenales de Pozo y Aguieira. En Ornanda vuelven los grupos y las familias. Su arena fina es tentadora. Hasta llegar a Noia aún hay otra playa, Boa, la que marca el límite entre los dos concellos. Así hasta llegar al pequeño arenal de Taramancos, al pie de la aldea del poeta Antón Avilés, quien se tatuó el nombre de su lugar de nacimiento en el apellido. Y ya divisando Noia nos despedimos en Testal, muy cerca del casco urbano. A estas alturas tenemos la vista inundada de sol y de mar. Pero en el puerto de Testal pronto comenzará una nueva aventura.


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