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Villa de Chantada

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La transformación de Chantada ha sido espectacular en los últimos años.

Chantada como el resto de los municipios limítrofes, no pudo escapar a la recesión demográfica: fuerte emigración acentuada a partir de 1940 y envejecimiento poblacional.

 
Pese a ello rentabilizó su capital endógeno, confiriendo solidez a la producción agropecuaria, diversificando la economía local y desarrollando un importante movimiento asociativo...y un dinamismo muy importante en cuanto a la organización de ferias y jornadas técnicas para promocionar sus productos. La economía chantadina se fundamenta en el sector primario. Por un lado la agricultura está íntimamente relacionada con la ganadería. Granjas de aves y ganado porcino y sobre todo grandes explotaciones vacunas dedicadas a la producción láctea y cárnica que encuentran su mejor aliado en ICOS, una cooperativa que cuenta ya con más de 800 socios y que ofrece a los ganaderos todos los servicios veterinarios y de abastecimiento que pueden necesitar. Pero el campo de Chantada es mucho más que forraje para el ganado. Los pastizales se entremezclan con bosques de castaños. Chantada es tierra de soutos centenarios que además de conformar paisajes bellísimos producen una importante cosecha de castañas, tanto en cantidad como en calidad. De hecho se exportan a toda España e incluso al exterior. El sector secundario se fundamenta en una variada industria. Como villa en crecimiento es lógico encontrar un subsector de la construcción muy desarrollado. El auge ha estado motivado sobre todo por el retorno de emigrantes y la consecuente urbanización de la villa. Al estar situada en el cruce de dos importantes ejes viarios, Chantada centraliza los servicios y la actividad comercial de toda la comarca. Desde el siglo XVIII sus ferias tienen fama de ser las mejores de la provincia y hoy la villa continua siendo un foco de atracción comercial. Pero la principal industria de Chantada es la central hidroeléctrica de Belesar. Su producción la sitúa entre las primeras de Galicia. Esta impresionante obra de ingeniería fue construida a finales de los cincuenta con pocos medios técnicos y algunas vidas humanas cobradas en su ejecución. La presa deja siempre un pequeño aliviadero que continúa nutriendo el caudal del río. Solo un poco más abajo el Miño se recupera y vuelve a trazar ese maravilloso paisaje de ribera que atrae a los turistas como moscas. Su cultivo es trabajoso. Las cepas crecen en socalcos escalonados y hay que transportar la uva a hombros hasta las partes altas. Cada día estos caldos son más apreciados por los amantes del vino. Blancos y tintos van adquiriendo un carácter especial gracias al cuidado que se pone en la selección de las cepas. La calidad de las uvas, la cuidada elaboración, las nuevas tecnologías y el mimo de estos cosecheros que pueden considerarse auténticos artesanos del vino. Chantada aprovecha todo lo que da la tierra. La empresa Sidrería Galega ha encontrado en la manzana un filón que todavía estaba sin explotar en Galicia. A la hora de elaborar sus productos se interesan por la salud y el medio ambiente y de hecho salen al mercado con el sello del Consello Regulador de agricultura ecológica. Chantada es parada obligada por su importancia histórica. Sus calles porticadas y adoquinadas nos conducirán a la plaza de España. El casco histórico está rejuveneciendo. Las viejas galerías se lustran y los antiguos edificios se recuperan. En los bajos, El centro urbano de Chantada es el auténtico eje comercial de la comarca en un municipio donde aun se conservan vivas las tradiciones artesanales. Los manos mágicas de los artesanos se entregan a un trabajo que aprendieron de niños y que no debe morir con ellos. La artesanía subsiste todavía como heredera de un pasado esplendoroso en el trabajo de los zoqueiros. Estos artesanos de la madera siguen labrando en sus obradoiros magníficos zuecos de madera de abedul, a los que posteriormente se les añadirá la cubierta de piel de becerro. La Asociación para el fomento del turismo rural en la Ribeira Sacra lucense propone una serie de rutas organizadas que salen de Chantada. El Pazo de Piñeiro es uno de los doce establecimientos de turismo que encontraremos en la comarca.


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