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LAS RUTAS DEL AGUA

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En busca del nacimiento del Xares

Nos encontramos en las estribaciones de Serra Trevinca. Equipados con ropa de abrigo unas buenas botas y caminando la naturaleza nos permitirá conocer sus secretos. Nuestra ruta buscando el nacimiento del rio Xares nos descubre lagos, bosques y ríos; una reserva natural de gran riqueza biológica.

 
Las rutas del agua guían nuestros pasos. En busca del nacimiento del río Xares nos subimos a las alturas.
Desde aquí gozamos de paisajes insólitos, bellos como pocos y todavía no muy frecuentados. La Serra de Xares es bien conocida por los cazadores más avezados por su reserva de caza mayor de unas 200 hectáreas.
Nos encontramos en las estribaciones de la Serra de Trevinca, la que alcanza el techo de Galicia. Sin llegar a esas cotas, los paisajes de la alta montaña gallega que recorremos exigen buena forma física y ropa de abrigo, porque aunque no han llegado los rigores del invierno, en estos parajes siempre soplan vientos fríos que hacen descender notablemente la temperatura.
La prueba es que nuestros bien equipados excursionistas han encontrado lo que buscaban: el conocido como lago dos patos , una laguna de origen glaciar que es un auténtico hervidero de vida. Una reserva natural con una riqueza biológica apabullante.
Los únicos restos glaciares de nuestro país se localizan en la comarca de Valdeorras. En nuestra ruta por Xares saltan a la vista. Casi cualquier penedo se convierte en improvisado mirador, por eso hay que llevar a mano unos buenos prismáticos y no perder detalle. La naturaleza despierta la curiosidad del senderista. Una curiosidad que si uno pone interés será muy pronto satisfecha.
Los pliegues de las montañas descubren sus secretos, lagos, caminos, bosques, ríos. Sólo hay que abrir bien los ojos y mantener despierta la imaginación para experimentar la plenitud de estos paisajes. Y caminar, caminar mucho, es la única manera de acceder a rincones que todavía no han sido demasiado explorados, como la Cántara da Moura.
A la altura de A Veiga nos despedimos del río Xares hasta un próximo encuentro. Este hijo de montañas con nieves casi perpetuas nos saluda con un discurrir apacible. Y se inicia una nueva etapa en nuestra ruta.
Desde la carretera que conduce a A Rúa se divisa la aldea de As Ermitas. Encajada en plena garganta del Bibei, el pueblo entero parece aferrarse a la excepcional pendiente que configura la cuenca de este río.
Y uno no puede menos que pensar en la dificultad de vivir en este lugar, en medio de ninguna parte, y más todavía cuando se encuentra con un santuario tan impresionante como el de As Ermitas. El poder de la fe en una curación milagrosa motivó el inicio de su construcción en el siglo XVII. Actualmente esta joya del barroco rural gallego está siendo restaurado.
No podemos recuperar el aliento todavía. Varios kilómetros después llegamos al mirador de Barranco Rubio, donde nuevas alturas privilegiadas nos permiten alcanzar toda la inmensidad del valle de A Rúa.


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