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O BOLO: EL ENCANTO NATURAL

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Un conjunto histórico digno de conocer.

O Bolo es la antigua Volobriga. Fué condado en el medievo y mantiene en pié buena parte del Castillo. Tiene en la actualidad 1.500 habitantes pero cada año es mayor el número de visitantes atraídos por su encanto natural. Uno de los principales atractivos de su conjunto histórico es el santuario de As Ermidas encajonado en un enclave privilegiado en plena garganta del Bibei.

 
Las vueltas que da la vida. Esta torre homenaje, la silueta reconocible de O Bolo, hace siglos era sinónimo de impuestos pues aquí eran recaudados. También simbolizaba la guerra. Y en cambio en la actualidad es quizás de las pocas cosas de las que los de O Bolo están realmente orgullosos.
La torre de homenaje es el elemento principal de esta fortificación. Ahora ya no es un símbolo de poder. De su fundación en el siglo XII se dice que se encargó Doña Urraca, y otras versiones que fue Doña Sancha su hija. Pero la actual es una reconstrucción del siglo XV.
En la guerra fratricida entre Pedro I y Enrique II jugó un papel importante el castillo. Los de O Bolo acertaron escogiendo bando, y se aprovecharon de los privilegios del reinado de Enrique. En la torre hay un montaje de carácter didáctico que ayuda a interpretar las entrañas de esta fortaleza del siglo XV. Donde ahora hay niños antes había presos, estos fueron los calabozos y la cárcel de la villa. La exposición nos habla de su evolución, de cómo se construyó, quienes vivieron en ella.. Desde su restauración han sido muchísimas las visitas. Y todas además de mirar han de tocar.
Este pequeño casco urbano de o Bolo ,antiguamente Volobriga, está a unos 800 metros sobre el nivel del mar, y forma parte de la comarca de Valdeorras. Aunque no siempre ha sido así, porque realmente estamos en la comarca histórica de Terra do Bolo.
En O Bolo durante el año están los de siempre, ni uno de más. Sobre todo en algunas aldeas de techos de pizarra, en las que a lo sumo hay dos habitantes.
En agosto todo cambia. O Bolo se llena de sus hijos que se han ido fuera, de sus familias, y no se cabe en ningún sitio, los negocios ganan en un mes lo mismo que en el resto del año. Hay aldeas que de 6 vecinos pasan a tener 60. En verano O Bolo recupera la vida que le falta a lo largo del año en parte por estar alejada de las grandes vías de comunicación.
Este Mesón es el único de O Bolo, y ha sido restaurado con las ayudas del plan Leader. Había dos establecimientos, pero para todos les pareció que eran demasiados. La joya de O Bolo es el santuario mariano de las Ermidas, encajado en plena garganta del Bibei. El pueblo entero desafía con descaro a la gravedad.
Su construcción fue en el siglo XII, como siempre a raíz de una curación milagrosa. Esta joya del barroco rural en semana santa está abarrotada, mientras aguarda a que todas las instituciones se pongan de acuerdo para restaurarla.
Este embalse de O Bao existe gracias al río Bibei.
Los afluentes del Bibei, los ríos Bernabé y Xares se unen para formar el embalse de Santa Olaia. La tierra de O Bolo también da vino. Hay dos bodegas de denominación de origen Valdeorras, esta es artesana y pequeña, el contacto con el vino es de tú a tú. Al año obtiene 30.000 botellas de godello y mencía.
O Bolo tiene mucho que ofrecer, sobre todo su agreste paisaje, en el buen sentido de la palabra. Pero aún les falta apostar por sí mismos y creerselo.


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