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Pontecaldelas, Villa Residencial

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A 16 Kms. de Pontevedra, la villa se convierte en un área de expansión urbana.

El ayuntamiento probablemente recibe su nombre del antiguo puente sobre el rio Verdugo y de sus aguas termales. Además de poseer excelentes rincones, plazas y jardines destacan edificios emblemáticos como el Pazo de Doña Sofia, la Casa Consistorial , la antigua carcel y las casas de indianos como la de la Plaza de Cotobade.

 
Día de feria en Pontecaldelas. Sólo ocurre dos veces al mes, así que es un buen lugar de reunión para vecinos de ayuntamientos limítrofes. Y si además se completa la jornada con los callos de Casa Pipeiro, ya hay más razones para acercarse hasta aquí.
Nosotros vamos a aportar muchas más. Empezaremos contando que el origen de esta población está en las beneficiosas propiedades de sus aguas. Existió un balneario, del que poco más queda que el recuerdo, aunque está en marcha un proyecto para impulsar otra vez el termalismo en la villa.
Por una parte, las aguas, por otra, el puente que cruza las orillas del río Verdugo, construido a finales del siglo XVI, y en el que en 1809 se libró una batalla contra el ejército del mariscal Soult.
Más tarde conoceremos la historia de Pontecaldelas, pero a cualquiera que se de un paseo le llamará la atención la abundancia de muestras de arquitectura colonial. Las casas de indianos testimonian el fuerte impacto de la emigración en la zona, que se concentró, fundamentalmente, en México y Brasil. En buen estado de conservación, su colorido y los detalles que las adornan ponen una nota de exotismo en un casco urbano pequeño pero coqueto. El pazo de Dona Sofía es otra curiosa edificación levantada en 1836 por el párroco Antonio Martínez Peso. Muy cerca se encuentra la alameda, y, al fondo, el fornido edificio de la antigua cárcel del Partido Judicial de Pontecaldelas, que hoy es un centro cultural. Cuando no llueve, la alameda es el campo de juegos de los niños que acuden a la ludoteca, un servicio municipal que funciona todos los días de semana y hasta en vacaciones. Si los chavales, con edades comprendidas entre los 3 y los 12 años, se quedan dentro, sus bailes, juegos y actividades convierten la Casa de la Cultura en un patio de colegio divertido y muy bullicioso. Y eso que puede que sean sus hermanos mayores los que estén estudiando en la biblioteca, en el piso de arriba.
La proximidad con Pontevedra, de la que dista tan sólo 16 kilómetros, marca la personalidad reciente de la villa, que se está convirtiendo en área de expansión urbana. Los precios de los pisos son algo más bajos que en la capital provincial, y además la construcción es de altísima calidad. Hasta de la decoración no hay que preocuparse mucho, porque en Pontecaldelas tienen recursos para vestir las casas que tan bien edifican. Y, en general, el sector comercial está en un estado de forma excelente. No es que la oferta sea abundante, es que en la villa se puede comprar con garantías. Y eso es algo muy importante para un concello de siete mil habitantes en el interior de la provincia de Pontevedra.
Servicios, comercio y también aprovechamiento para el ocio de los recursos naturales. No faltan lugares para practicar deportes como el senderismo. La excusa perfecta para recorrer este concello de media montaña.


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