Nunca llovió que no escampara - Programa 704

El Monte de los Caballos Libres
 
Ascendemos hasta los montes de A Valga para vivir la aventura de la naturaleza.

A pié o a caballo, hemos de subir a los montes de A Valga para comprender la grandiosidad de la Naturaleza y de este paisaje que va del verde al azul. Elegantes. Tranquilos. Serenos pacen en las montañas. Son los caballos más libres. Los dueños del monte y los protagonistas del entorno más natural de Oia.
 

LA COSTA BONITA
 
La costa recupera su aspecto tras las fuertes inundaciones.

Para iniciar nuestro recorrido frente al mar de Cee, donde la costa vuelve a ser bonita tras las inundaciones de este otoño, elegimos esta vez la ruta del Pindo, que es el monte que separa los municipios de Carnota y Dumbría.
 

LA COSTA DEL CREPÚSCULO
 
La mejor manera de descubrir la costa de Bayona hacia el sur, es volando sobre ella.

Para descubrir el secreto atlántico, hay que pasear frente a la espuma blanca que provocan las olas al deshacerse en los acantilados y esperar allí los dorados atardeceres de Baredo, que es faro de Baiona y de la Costa del Crepúsculo.
 

AL FONDO DEL PARAISO
 
La expresión paraíso natural viene como anillo al dedo a las majestuosas Cíes.

Tiene esta costa de Baiona un hermoso telón de fondo. Nos resultará su decorado mas perfecto, desde lo alto de Bahiña, desde el Faro de Baredo o desde cualquiera de los miradores que se asoman al Atlántico al pié de la carretera del sur.
 

JUNTO AL MAR
 
Oia goza también de un paisaje marinero.

Se sitúa, ya dijimos, frente al Atlántico y en el océano encuentra su principal valor turístico. Por el mar ha crecido su interés como zona residencial del gran Vigo y esto se nota en la proliferación de construcciones en toda la franja costera.
 

Mar en Calma
 
Baiona no es solo un lugar de verano: tiene historia y mucho encanto.

Baiona vuelve a ser hoy una villa con encanto tras el infierno vivido hace poco más de un mes por las lluvias torrenciales. Una de sus parroquias, Sabarís, fue uno de los lugares más afectados convirtiendo sus calles en canales de lodo.
 

EL VALLE DE LA VIDA
 
Pasó el diluvio y la calma invade el paisaje verde y azul del territorio de Cee.

Entre el Alto das Penas,las altas lomas de Sete Grises y el monte Quenxe, surge el valle, en cuyo extremo sur se ubica la villa de Cee, al pié de la Ría de Corcubión, el paisaje que añoran aún muchos de sus hijos, atraídos por la llamada de América, mas allá del horizonte de su mar, cuando aún se vivían los primeros años del siglo XVIII.
 

 
 


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