Galicia en Otoño - Programa 707

Aldea de Otoño
 
La aldea de otoño, en la Ribeira Sacra, huele a vino y a castañas.

Dicen que entre Parada do Sil y A Teixeira están los soutos mas bellos de la Ribeira Sacra. Se alcanzan desde el río, a bordo del catamarán, o al pié de la serpenteante carretera que impresiona por su estrechez y por su altura.
 

La Escapada Gallega
 
El otoño gallego invita a unas vacaciones muy especiales.

Toda una aventura que transcurrirá siguiendo rutas de ensueño, entre el mar y la montaña. Disfrutando de la naturaleza, del deporte, de la cultura, del vino y de la gastronomía, y de hermosos paisajes entre la aldea y la ciudad.
 

Aires de la Tierra de Montes
 
Un paraíso natural con un patrimonio etnográfico, delicioso.

A veces, los aires de la Terra de Montes traen el recuerdo de mil ausencias, que no soplaban buenos vientos, en estos municipios próximos a la gran montaña del Candán, en aquellos tiempos del éxodo.
 

A las Orillas del Sar
 
Sus aguas han inspirado uno de los poemarios más conocidos de la romántica Rosalia.

Nace el Sar en Bando, en las proximidades de Santiago. Y debe hacerlo con vocación peregrina, puesto que bordea la ciudad del Apóstol, en donde tiene colegiata propia, magnífica, aunque poco frecuentada por el turismo.
 

El Valle de A Mahía
 
El Valle es todo él un delicioso paisaje que inspira.

El Valle es extenso, y tres municipios –Brión, Rois y el propio Ames- ofrecen mil aldeas para vivir en medio de la hermosura, también próxima a los centros urbanos. En los pequeños lugares, en el atrio de sus iglesias o a la orilla de sus pequeños ríos, es donde reconocemos el espíritu de Rosalía y el paisaje que inspiró su obra poética.
 

Monasterio de Oseira, el Escorial Gallego
 
Es monumento nacional y mereció el sobrenombre de "El Escorial Gallego".

Fue construido por los benedictinos en el año 1.137 y posteriormente administrado por la orden del Císter. Está en la Vía de la Plata, a 13 kilómetros de Cea, capital municipal y sede de las mejores panaderías de Ourense.
 

Pulpo Embajador
 
En todos los centros gallegos, siempre hay un pulpo que echarse al estómago para curar la morriña.

En el mundo, dicen las cifras oficiales, tenemos los gallegos más de 300 embajadas levantadas en honor de la Tierra y para loor de sus más sabrosos productos gastronómicos, del folklore y de la cultura. Se las debemos a los gallegos que emigraron con cuatro cosas metidas en una maleta y, por supuesto, con la receta del pulpo.
 

 
 


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